Juez) que le asiste para las cosas de la Ley—hai también una junta de dos, ó tres personas griegas que llaman Primati primados—los quales, distribuien entre las gentes de su nación la quota respectiva al pagamento de las contribuciones que con frecuencia se imponen al Pueblo pr. la corve de Constantinopla.
Hai aquí un castillo, cuia parte mas antigua de su fortificación se dice (i lo párese) ser Espagnola; la otra que es añadida por los turcos dá una idea pobrisima de su siencia militar—una tarde estuve en compañía del cónsul Paul, á visitar á su Comandte. Ó Bis daragá que es el mismo que hizo la defensa en tiempo de la pasada revolución: me párese este un hombre bueno, y juicioso, como de 60 años de edad, nos recivio en su jardín, donde nos sentamos á la turca sobre una Carpeta, y nos obsequio con café, Pipen, y flores que hizo aun traer de su harem: á mi como forastero me hizo mil politicas atenciones, y aun nos dio un pedazo de mui buena Philosofia, disiendo que el estimava su felicidad, en la cultura de aquel Jardín, y la posesión preciosa de algunos amigos!—que el resto lo mirava con una total indiferencia.—su nombre es mehemetAgá.
juez, que le asiste en cosas de la ley. Hay también una Junta de dos o tres personas griegas que llaman Primados, los cuales distribuyen entre las gentes de su nación la cuota respectiva al pago de las contribuciones que con frecuencia se imponen al pueblo por la Corte de Constantinopla.
Hay aquí un castillo, cuya parte más antigua de su fortificación se dice —y lo parece— ser española; la otra, que es añadida por los turcos, da una idea pobrísima de su ciencia militar. Una tarde estuve en compañía del Cónsul Paul, a visitar a su Comandante o Dis daragá, que es el mismo que hizo la defensa en tiempo de la pasada revolución. Este me parece un hombre bueno y juicioso, como de 60 años de edad. Nos recibió en su jardín, donde nos sentamos a la turca, sobre una alfombra y nos obsequió con café, pipa y flores, que hizo aún traer de su harem. A mí, como forastero, me hizo mil políticas atenciones y aún nos dio un pedazo de muy buena filosofía, diciendo que él estimaba su felicidad en el cultivo de aquel jardín y la posesión preciosa de algunos amigos. Que el resto lo miraba con una total indiferencia. Su nombre es MehemetAgá.