Colombeia

para averme suplicado de comer con ellos; mas que esperavan que io tratase aquella casa como propia… ellos se marchavan en aquel momento á la Campaña mas el secretario Mr. Adlerberg, Joven amabilísimo que avia estado en España ultimamte. de Secreto de Embajada me acompañaría—efectivamte. tomamos thé, señamos juntos, y al fin me hicieron quedar alli á dormir esta noche… Ó quantun! 31. La mañana se pasó aqui en amabilísima conversación, y por la tarde fuimos al Paseo, de los cementerios que llaman fuera de Pera, y el Principal paseo pr. esta parte de la Ciudad, donde á la sombra de aquellos cipreses, y sentados sobre las Lapidas sepulcrales, se ven infinitos grupos de Turcos, Armenos, griegos, francos, mugeres &c… que combidados de la cituasion y vista hermosísima sobre el Canal, sobervia verdadermte. Scutari, mar de marmora &c… van á pasar la tarde allí—la noche se pasó en buena combersacion. Agosto 1. Estuvimos mr. Adlerherg, y io á comer en Casa de mr. Tort, Secreto de Embaxada de Olanda que nos combidó, y donde encontramos á su mugér, suegra, y cuñada mada y madle Sophie Michel; sugetos amabilísimos, instruidos, y mui bien paresidos… estas Damas son naturales de Venecia, han estado baste. tiempo en Paris y se conose que no han neglijado su educación

para haberme suplicado comer con ellos, más que esperaban que yo tratase aquella casa como propia. Ellos se marchaban en aquel momento al campo, mas el secretario, el señor Adlerberg, joven amabilísimo que había estado en España últimamente de secretario de Embajada, me acompañaría. Efectivamente tomamos té, cenamos juntos y al fin me hicieron quedar a dormir allí esta noche. ¡O quantum! 31 de julio. La mañana se pasó aquí en amabilísima conversación y por la tarde fuimos al paseo de los cementerios, que llaman, fuera de Pera y el principal paseo por esta parte de la ciudad. Allí, a la sombra de aquellos cipreses, y sentados sobre las lápidas sepulcrales, se ven infinitos grupos de turcos, armenios, griegos, francos, mujeres, etc., los que, convidados por la situación y vista hermosísima sobre el Canal, verdaderamente soberbia, Escutari, Mar de Mármara, etc., van a pasar allí la tarde. La noche se pasó en buena conversación. 1° de agosto. Estuvimos el señor Adlerberg y yo a comer en casa del señor Tort, Secretario de la Embajada de Holanda, que nos convidó y donde encontramos a su mujer, suegra y cuñada, señora y señorita Sofía Michel, personas amabilísimas e instruidas y muy bien parecidas. Estas damas son naturales de Venecia, han estado bastante tiempo en París y se conoce que no han descuidado su educación.