Colombeia

un Turco nos hizo la fineza de abrir la puerta, y pr. una miserable avitacion en que parecía anidava la peste en varia ropa vieja que pr. alli avia exparcida (pr. cuia razón parte de la compa no quiso subir) y en las señales qe. dho turco tenia al pescueso de averla padecido; montamos á la sima de dho edificio, á quien llaman según este nos informó Kiztashi, esto es la piedra de la donzella, y según el abate Sestini, es la colona de Pulcheria—de aqui fuimos á un café turco á tomarlo, y reposar un poco; Ínterin resolvimos va jar acia la marina por aquella parte, para tomar un kaiki, y restituirnos por agua, pues nos aliáramos mui distantes de la posada, y cansados—efectivamte. desendimos á la marina, y nos retiramos pr. agua examinando la parte exterior de los muros de la ciudad bien de serca, donde se observa un gran numero de columnas de finísimo marmol &c… con las quales puestas orizontalmte. unas sobre otras se formó el pie de dhos muros cuio material pral. es de Ladrillo—varias inscripciones que por estar sucias y cubiertas de polvo, y hierva no pude leer—y algunos pedazos de arqui­tectura antigua embutidos en la misma muralla, de la forma de algunas ventanas, Pórtico &c.—en nuestro paseo noté igualmte. que aquella parte de la ciudad arruinada pr. el fuego; los edificios que se construien (particularmte. las casas grandes, ó palacios) son de masonería, y bas
Un turco nos hizo la fineza de abrir la puerta, y por una miserable habitación en que parecía anidaba la peste en varias ropas viejas que por allí había esparcidas —por cuya razón parte de la compañía no quiso subir— y en las señales que dicho turco tenía en el pescuezo de haberla padecido, subimos a la cima de dicho edificio, al que llaman, según éste nos informó, Kiztashi, esto es, la piedra de la doncella y según el Abate Sestini12, es la columna de Pulcheria 13. De aquí fuimos a un café turco, a tomarlo y reposar un poco, ínterin resolvimos bajar hacia la marina por aquella parte para tomar un caique y restituirnos por agua, pues nos hallábamos cansados y muy distantes de la posada. Efectivamente, descendimos a la marina y nos retiramos por agua, examinando la parte exterior de los muros de la ciudad, bien de cerca, donde se observa un gran número de columnas de finísimo mármol, etc. con las cuales, puestas horizontalmente, unas sobre otras, se formó el pie de dichos muros, cuyo principal material es de ladrillo. Varias inscripciones que por estar sucias y cubiertas de polvo y hierba no pude leer, y algunos pedazos de arquitectura antigua embutidos en la misma muralla con la forma de algunas ventanas, pórticos, etc. En nuestro paseo noté igualmente aquella parte de la ciudad, arruinada por el fuego, los edificios que se construyen, particularmente las casas grandes o palacios, son de mampostería y bas