Colombeia

ahora, no vá a Sta. Sophia, sino á una mosquea, la que le párese mas inmediata á su avitacion. En fin á eso de las 10. me embarque en Tophaná, y siguiendo pr. el canal arrimado á la Costa de Europa pr. ver el exterior del Palacio donde avita, que es al pie de los Sementerios de Pera, y llamase Beshiktash; observé efectivamte. muchos kaicks, y sus grandes Falúas qe. le aguardavan—yo atravesé á Scutari, y me fui á buscar un sitio de donde pudiese con comodidad verle pasar— un café Turco que estava en la misma calle me ofreció esta oporiunidad, á trueque de que le pagase el café, y algún para demás.—Desembarcó su Altesa á eso de las 11. y media, aviendole saludado la artillería que está en su palacio de Campaña ái tpo. qe. partió; y montó un hermosísimo caballo mui ricamte. aderezado: y detrás el Seligtáragá (PortEpé) tambn. á caballo, con la espada del granSeñor sobre su ombro: á poca distancia seguía su hijo en otro del prop modo (será un muchacho de 5. á 6. años) en medio de muchos genizaros y Bostandgis qe. Avia pr. Una parte, y otra de la Calle; mas sin mucho orn. De formación; luego seguía tambn. Á Caballo el Agá del Serrallo, un Eunuco, negro (este es el director del Serrallo real) luego otro eunuconegro (qe. Se dice es el tesorero del serrallo) tambn. Á Caballo—luego otro Eunuconegro (el que tiene las llaves del Serrallo) en su caballo igualmte., y concluía la procesión ceremonial… es increíble con que submision los turcos que pr. Una, y otra parte de la calle estaban
no va a Santa Sofía, sino a una mezquita, la que le parece más cercana a su habitación. En fin, a eso de las diez me embarqué en Tophane y siguiendo por el Canal, arrimado a la costa de Europa para ver el exterior del palacio que habita, que es al pie de los Cementerios de Pera y llámase Besiktas, observé efectivamente, muchos caiques y sus grandes falúas que le aguardaban. Yo atravesé Escutari y me fui a buscar un sitio de donde pudiese, con comodidad verlo pasar. Un café turco que estaba en la misma calle me ofreció esta oportunidad, a trueque de que le pagase el café y algún para de más. Desembarcó Su Alteza a eso de las once y media, habiéndolo saludado la Artillería que está en su palacio de campo, al tiempo que él partió. Montó un hermosísimo caballo muy ricamente aderezado y detrás, el SeligtarAgá —porta espada— también a caballo, con la espada del Gran Señor sobre su hombro. A poca distancia seguía su hijo en otro del propio modo —será un muchacho de cinco a seis años— en medio de muchos jenízaros y Bostandgis que había por una parte y otra de la calle, mas sin mucho orden de formación. Luego seguía, también a caballo, el Agá del Serrallo, un eunuco negro —éste es el director del Serrallo Real—, Luego otro eunuco negro, que se dice es el Tesorero del Serrallo, también a caballo. Luego otro eunuco negro, el que tiene las llaves del Serrallo, en su caballo igualmente, y concluía la procesión ceremonial. Es increíble con que sumisión los turcos que estaban