Testa nos pusimos en marcha (serian las 51/2) y pasando por muchísimo terreno absolutamte. inculto (notase que por 10. Mills, alredór de Constantinopla, apenas se vé cultura alguna) y dos ó tres lugarejos Turcos, y no mui buen camino, llegamos á una gran quebrada donde está el famoso aqueducto de Burgas que pasa las aguas de una montaña á otra en la distancia de 420 pies qe. se desvían… su altura es 107 ps. en su maior elevación, y se dice obra de Justiniano, reparada por Solimán… La obra es toda de piedra de talla al modo griego, mui bien ajustada, y solidísima toda la obra, aunque ligera, y de mui buen paresér por su aspecto… la paseamos por el medio pr. el camino qe. atraviesa sus arcos mr. Scarin, y io; y luego montamos como cabras sobre la montaña para hacer lo mismo en la parte superior, mas nos hallamos que estava toda cubierta á lomo de perro, y no se podía pasar absolutamte… vimos si, con dolor, algo del aqueducto ó caño de agua descubierto, y que por dos ó tres partes se resumía con detrimento grave del edificio, y perdida de sus aguas… va jamos al prado luego, y tuvimos allí la ocasión de observar una caravana de mas de 60 camellos que reposavan hechados en tierra mas formados en fila como soldados: es increíble la facilidad con que los manejan estas gentes, y la utilidad que sacan de ellos para el transporte del algodón &c… Después que huvimos vien considerado nro. edificio por todas partes, y convenir en la nobleza, y valentía del todo; seguimos
nos pusimos en marcha; serían las cinco y media. Pasando por muchísimo terreno, absolutamente sin cultivar, dos o tres lugarejos turcos y no muy buen camino, —nótase que por diez millas alrededor de Constantinopla apenas se ve cultivo alguno— llegamos a una gran quebrada, donde está el famoso acueducto de Burgas, que pasa las aguas de una montaña a otra en la distancia de 420 pies que se desvían. Su altura es de 107 pies en su mayor elevación y se dice obra de Justiniano, reparada por Solimán. La obra es toda de piedra de talla, al modo griego, muy bien ajustada y toda la obra solidísima, aunque ligera y de muy buen parecer por su aspecto. La paseamos por el medio, el señor Scarrin y yo, por el camino que atraviesa sus arcos, y luego montamos como cabras sobre la montaña para hacer lo mismo en la parte superior, mas nos hallamos que estaba toda cubierta a lomo de perro y no se podía pasar absolutamente. Vimos sí, con dolor, algo del acueducto o caño de agua descubierto, que por dos o tres partes se rezumaba con detrimento grave del edificio y pérdida de sus aguas. Bajamos luego al prado y tuvimos allí la ocasión de observar una caravana de más de 60 camellos, que reposaban echados en tierra, mas formados en fila como soldados. Es increíble la facilidad con que los manejan estas gentes y la utilidad que sacan de ellos para el transporte del algodón, etc. Después que hubimos considerado bien nuestro edificio por todas partes —este acueducto estará a doce millas de Constantinopla— y convenido en la nobleza y valentía del todo, seguimos