estas osterias (no fue sino el primer moso, pr. qe. el govierno no busca sino una cabeza para cortar) por que dos Turcos riñeron, y uno hirió al otro, y se huio á la puerta de su osteria, á él le cortaron la cabeza antes de aier pr. o ni. del gran visir, y asi ha estado expuesto tres dias á la puerta misma de dha osteria, sin qe. esto haga pensar á los oíros osteleros qe. se hallan en la misma situación, ó que precareidad en todas las cosas!
6.
En sociedad, y lectura—he comido con Mada Gande en casa de Mr. Dietz, que ha sido una de las hermosuras del País, instruida y contemporánea de mada Tott.—es curioso el savér las ocurrencias que sobre matrimonios suceden aqui, como en nuestros Presidios de África—Mr. de Vergenes se casó en tpo. qe. era embajador aqui con una mugér de baxisima extracción, y miserable (su familia es Testa con quien tuvo hijos como su metresa, y luego pr. un pique con las damas de aqui que se salieron de su Casa en un baile, pr. qe. ella entró en la sala, la declara su mugér, y viene á ser la ministra de estado en París!— Rainier Doge actual de Venecia, siendo tambn. embaxadór se enamorisca de una pobre Viuda de un mercader miserable aqui, y sin mas ni mas se casa con ella y es oi la Soberana de Venecia y asi de otras de esta sangre recoarmenafrancaTurcahebrea, de Pera, qe. Estas cosas las hace mas vanidosas qe. El Demonio.
estas asterias —no fue sino el primer mozo, porque el gobierno no busca sino una cabeza para cortar— porque dos turcos riñeron y uno hirió al otro y se huyó a la puerta de su hostería, a él le cortaron la cabeza antes de ayer, por orden del Gran Visir. Y así ha estado expuesto tres días, a la puerta misma de dicha hostería, sin que esto haga pensar a los otros hosteleros que se hallan en la misma situación. ¡O, qué «precariedad» en todas las cosas…!
6 de septiembre.
En sociedad y lectura. En casa del señor Dietz he comido con la señora Gaudé, que ha sido una de las hermosuras del país, instruida y contemporánea de la señora Tott. Es curioso el saber las ocurrencias que sobre matrimonios suceden aquí, como en nuestros presidios de África. El señor de Vergennes se casó en tiempo que era Embajador aquí con una mujer de bajísima extracción y miserable, con quien tuvo hijos cuando era su querida. Su familia es Testa. Y luego, por un pique con las damas de aquí, que se salieron de su casa en un baile porque ella entró en la sala, la declaró su mujer y viene a ser la Ministra de Estado en París! Raniero, Dux actual de Venecia, siendo también Embajador se enamorisca aquí de la pobre viuda de un mercader miserable y sin más ni más se casa con ella y es hoy la Soberana de Venecia. Y así de otras de esta sangre grecoarmeniafrancaturcahebrea, de Pera, que estas cosas las hace más vanidosas que el demonio.