oficial ruso de la guarnición han estado á prevenirme que mañana por la mañana salgo de este Lugar infernal Dios lo quiera.—El capitán Ymperial Melchiorij ha llegado esta tarde de Gloubok, con la esperanza también de salir mañana— cuéntame prodigios del frió: y de la malísima situación en que tambn. se hallan ellos, y las embarcasiones del comersio en aquel parage.
9.
oi a las nueve a. m. vino mi boleta, ó permiso para salir del Lazareto; y poco después el Sr. Comandte. Bau con felicitaciones— en fin tomé mi Tée, y después á preparar mis cosas para remover el ajuar.—vinieron los perfumadores, y les envié á todos los diablos con sus propinas de 2. ó 3. patacas á cada uno—Llego el amigo Roux poco después, y á eso de las 10. Nos pusimos en marcha: pasando el rio con no poca pena por el sumo frió—luego avér de aguardar una ora al frió Ínterin llegase un Carro para llevar dhos efectos al alojamiento.—A la una salimos para ver al Cónsul Rosarowich, que ia avia estado en nuestra busca esta mañana le aliamos á la mesa ia; comimos juntos y huvo sociedad hasta mucho después—aquí conosi á mr. Ahrens herm del de Constantinopla, y visconsul Ymperial aquí.—Después pasamos en Casa de mr. VanSchouten que me recivio con generosidad y atención.—le dejamos al anochesér y nos fuimos á Casa (esto es en casa de Mr. R.) cuia furberia dispuso el que alojásemos juntos… se repararon las Camas
oficial ruso de la guarnición, han estado a prevenirme que mañana por la mañana salgo de este lugar infernal. Dios lo quiera. El Capitán Imperial Melchiori ha llegado esta tarde de Glubok, con la esperanza también de salir mañana. Cuéntame prodigios del frío y de la malísima situación en que también se hallan ellos y las embarcaciones de comercio en aquel paraje.
9 de noviembre.
Hoy a las nueve a.m. vino mi boleta o permiso para salir del Lazareto y poco después el señor Comandante Bau con felicitaciones. En fin, tomé mi té y después, a preparar mis cosas para remover el ajuar. Vinieron los perfumadores y los envié a todos los diablos con sus propinas de 2 o 3 patacas a cada uno. Llegó el amigo Roux, poco después, y a eso de las diez nos pusimos en marcha, pasando el río con no poca pena por el sumo frío. Luego, tener que aguardar una hora al frío, ínterin llegase un carro para llevar dichos efectos al alojamiento. A la una salimos para ver al Cónsul Rosarovich, que ya había estado en nuestra busca esta mañana. Lo hayamos a la mesa ya; comimos juntos y hubo sociedad hasta mucho después. Aquí conocí al señor Ahrens, hermano del de Constantinopla y Vicecónsul Imperial aquí. Después pasamos a casa del señor Van Schooten que me recibió con generosidad y atención. Lo dejamos al anochecer y nos fuimos a casa, esto es, a casa del señor Roux, cuya picardía dispuso el que alojásemos juntos. Se repararon las camas,