Colombeia

nos acompañase a visitar el resto.—el frió era tan desagradable que el Cónsul no podia ia aguantar, y nos bolvimos a su Casa donde comimos.— 17. Mal tiempo aun, mas sin embargo estuve con mr. Benson aver un poco la Fortificación, metiéndonos á veces asta el calcañal en el Lodo—vimos al Coronl. corsakow en su Casa que nos resivio con suma atención presentándonos caballos (Yngleses) y criado para que nos acompañase—vimos asi mismo un tren de artillería antigua que esta allí, y son singulares 3 cañones de bronce del tiempo de Pedro primo (1722) que realmte. no se fundirán mejor ni con mas gusto en el dia—pasamos después á ver la Yglesia de la fortaleza que es un Pequeño mas no mal edificio… en sus proporciones tiene defectos pues la cupola esta demasiado baxao quantas y quantos pinturas de Santas y Santos; pues aunque los griegos no admitan estatuas, a fee que suplen la deficiencia con sus mamarrachos—in fin a la una nos retiramos, y io me fui a comer en Casa de Rosarowich donde poco después conosi a un Coronel de Cosakos al servicio de la Rusia llamado Denisow vestido en el costume, y con toda dignidad en su
que nos acompañase a visitar el resto. El frío era tan desagradable que el Cónsul no podía ya aguantar y nos volvimos a su casa donde comimos. 17 de noviembre. Mal tiempo aún, más sin embargo estuve con el señor Benson a ver un poco de Fortificación, metiéndonos a veces en el lodo hasta el calcañal. Vimos al Coronel Korsakov en su casa, que nos recibió con suma atención, prestándonos caballos ingleses y criado para que nos acompañasen. Vimos asimismo un tren de artillería antigua que está allí, y son singulares tres cañones de bronce del tiempo de Pedro Primero —1722— que realmente no se fundirán mejor ni con más gusto en el día. Pasamos después a ver la iglesia de la Fortaleza, que es un pequeño pero no mal edificio. En sus proporciones tiene defectos, pues la cúpula está demasiado baja. O cuantas y cuántas pinturas de santos y santas, pues, aunque los griegos no admiten estatuas, a fe que suplen la deficiencia con sus mamarrachos. En fin, a la una nos retiramos y yo me fui a comer a casa de Rosarovich, donde poco después conocí a un Coronel de Cosacos al servicio de Rusia, llamado Denisov, vestido con el traje y con toda la dignidad en su