esta casualidad un monumento de la abilidad, é inteligencia del genio militar que la erigió—no asi otra pieza algo maior al parecer que esta, contruida pr el mismo ingeniero sobre un banco que se descubre al centro de la Babia, opuesto justamte a la boca de su entrada, que llaman Shute'sfolly, y el único punto seguramte de donde la artillería puede contener una fuerza naval que decididamente quiera atacar el Puerto y la Ciudad: el fuego quemó y reduxo a cenizas todo el maderaje, arruinando por consequencia quantos Parapetos, y obras exteriores se manifiestan, pero sin fundamentos que es la obra maestra (y sin duda la mejor de su especie que se vé en toda la america esta) subcisten aun, y existirán por largo tiempo.—este paseo, y visita de los fuertes lo hize en una mañana agradable en compañía de Mr. Yung de Savannah, y Mr. J. Penman, mi buen amigo, cuia generosidad, y atenciones experimenté constantemente hasta el punto de mi embarque—. El Coronel Seuf comandte del fuerte Jhonston que debia acompañarme en esta excursión, hallándose obligado a marchar a georgetown en asuntos de oficio, recomendó el asunto al Capn Bellevue, que manda el puesto en su ausencia, y se portó con civilidad y atencion.
En otra ocasión estuve a una partida de Campo en
esta casualidad, un monumento de la habilidad e inteligencia del genio militar que lo erigió. No fue así con otra pieza algo mayor, al parecer, que está construida por el mismo ingeniero sobre un banco que se descubre al centro de la bahía, opuesto justamente a la boca de su entrada que llaman "Shute'sfolly" y el único punto seguramente de donde la artillería puede contener una fuerza naval que decididamente quiera atacar el puerto y la ciudad. El fuego quemó y redujo a cenizas todo el maderaje, arruinando por consecuencia cuantos parapetos y obras exteriores se manifiestan, pero sus fundamentos, que es la obra maestra (y sin duda la mejor de su especie que se ve en toda esta América) subsisten aún y existirán por largo tiempo. Este paseo y visita de los fuertes lo hice en una mañana agradable en compañía de Mr. Young, de Savannah y Mr. J. Penman, mi buen amigo, cuya generosidad y atenciones experimenté constantemente hasta el momento de mi embarque. El coronel Senf, comandante del fuerte
Johnston, que debía acompañarme en esta excursión, hallándose obligado a marchar a Georgetown por asuntos de oficio, recomendó el asunto al capitán Bellevue, que manda el puesto en su ausencia, y se portó con civilidad y atención.
En otra ocasión fui a una partida de campo en