tado sobre patines en lugar de Ruedas, formando un gran Sledge cubierto con Lona pintada para el abrigo; los Pasageros eramos diez, dos Cocheros, y un equipaje que desde luego pesaría 12 quintales; todo este peso lava sobre un solo Sledge tirado por quaíro Caballos que corrían a nueve y diez millas por hora; y a no ser por el excesivo frío que muchas veces nos obligava á detenernos en las casas publicas que a cada paso se encuentran sobre el camino, con el fin de calentarnos los Pies, y manos que se entumecían, y nos dolían bastantemente (sin embargo de traer dos pares de guantes, y escarpines de baiota sobre las botas y medias), hirviéramos concluido mui pronto la jornada—a las 7 de la mañana llegamos muertos de frió al Lugar de Bristol, mui bien situado sobre el Rio Delaware, en la rivera opuesta, ó por mejor decir enfrente de Burlington capital del estado de Jersey, una o dos millas de distancia; en una mui buena Posada que aqui hai, nos dieron mui bien de almorzar; con lo qual y avernos calentado como una hora al fuego, nos sentimos ia en mucho mejor dispocision para continuar nuestro viage—Yo me fui a dar un paseo por el Lugar después de almorzar
tada sobre patines en lugar de ruedas, formando un gran trineo cubierto con lona pintada para el abrigo. Los pasajeros éramos diez, dos cocheros y un equipaje que desde luego pesaría 12 quintales; todo este peso iba sobre un solo trineo tirado por cuatro caballos que corrían a nueve y diez millas por hora, y a no ser por el excesivo frío que muchas veces nos obligaba a detenernos en las casas públicas que a cada paso se encuentran sobre el camino, con el fin de calentarnos los pies y manos que se entumecían y nos dolían bastante (a pesar de traer dos pares de guantes y escarpines de bayeta sobre las botas y medias), hubiéramos concluido muy pronto la jornada.
A las siete de la mañana llegamos muertos de frío al lugar de Bristol, muy bien situado sobre el río Delavvare, en la ribera opuesta, o por mejor decir, enfrente de Burlington, capital del Estado de Jersey, una o dos millas de distancia. En una muy buena posada que hay aquí, nos dieron muy bien de almorzar, con lo cual y habernos calentado como una hora al fuego, nos sentimos ya en mucha mejor disposición para continuar nuestro viaje. Después de almorzar me fui a dar un paseo por el lugar