investigación militar, y helado de frió a la verdad, desendimos a la venta, ó Taberna, donde me calenté exterior é interiormte con buen fuego, y un vaso de vino, y prosegui mi jornada para NewYork; todo el terreno que sigue desde estas fortificaciones acia NewYork, es sumamte defensable hasta llegar al paso de Mc. Gowan distante como tres millas, donde crece la dificultad, y un pequeño numero de Tropas bien conducido, pueden detener el maior exercito; siendo dueños de las aguas se entiende, los defensores: a las cinco de la tarde llegue a mi alojamiento de la Ciudad pirrado de frió.
Pocos dias después serenando un poco mas el tiempo (bien que el frió cada vez mas duro, sonda, y rios helados) determiné hacer otra pequeña incursión sobre LongIsland: a las doce del dia me embarqué en el Ferry que llaman, en compañía de Jack Mc. Evers joven de unos 18 años que con suma civilidad se me brindó para dha expedición, y atizvando coyuntura favorable para atravesar la Sonda por en medio de la gran cantidad de hielo flotante que la cubría, pasamos en menos de un quarto de hora, con toda felicidad a Brooklyn,
investigación militar y en verdad helado de frío, descendimos a la venta o taberna, donde me calenté exterior e interiormente con buen fuego y un vaso de vino, y proseguí mi jornada para Nueva York. Todo el terreno que va desde estas fortificaciones hacia Nueva York es sumamente defendible hasta llegar al paso de Me. Gowan, distante como tres millas, donde crece la dificultad y un pequeño número de tropas bien conducido puede detener al mayor ejército, si los defensores son los dueños de las aguas. A las cinco de la tarde llegué a mi alojamiento de la ciudad muerto de frío.
Pocos días después, serenando un poco más el tiempo, bien que el frío cada vez más duro tiene la sonda y ríos helados, determiné otra pequeña incursión sobre Long Island. A las doce del día me embarqué en el ferry, en compañía de Jack Me. Evers, joven de unos 18 años, que con suma civilidad se brindó a acompañarme en dicha expedición, y atisbando coyuntura favorable para atravesar la sonda por medio de la gran cantidad de hielo flotante que la cubría, pasamos con toda felicidad, en menos de un cuarto de hora a Brooklyn,