si se trahe aqui tierno un buey ó carnero de Connecticut, al instante se nota que crece y engorda mas… de buelta estuve á ver mi nimpha, hizimos un solemne sacrificio á Venus; y después continuamos haciendo unas visitas hasta la hora de comer… por la tarde estuve á tomar Thé con Miss & Mrs. Champlain, cuia compañía me fue tan agradable, é instructiva en asuntos relativos al carácter, procedimientos, y modo de vivir de los franceses, durante su estada aqui en el Exercito de Mr. de Rochambeau, que permanecí alli hasta las 9… después en casa del Dr. Senter, donde en combersaciones Literarias, nos entretuvimos hasta cerca de las once que vine á casa.
3.
Por la mañana intenté una incursión pr. la Bahia, po el bote no estuvo pronto y asi la tomamos pr. otra parte… fuime á recorrer las inscripciones sepulcrales que están en el gran cementerio á la parte del norte del lugar: no noté en todas ellas una sola edad que llegase á 100., mui rara á 80 y pocas á 70. de que se infiere que en los países mas salubres la edad del hombre no se aumenta! De aqui me dirigí á ver un Jardín que está á una milla de la Ciudad perteneciente á Mr. John
si se trae aquí un joven buey o carnero de Connecticut, al instante se nota que crece y engorda más. De vuelta estuve a ver a mi ninfa, hicimos un solemne sacrificio a Venus y después continué haciendo unas visitas hasta la hora de comer. Por la tarde estuve a tomar té con Miss y Mrs. Champlin, cuya compañía me fue tan agradable e instructiva en asuntos relativos al carácter, procedimientos y modo de vivir de los franceses durante la permanencia aquí del ejército de Mr. De Rochambeau, que permanecí allí hasta las nueve. Luego estuve en casa del Dr. Senter, donde nos entretuvimos en conversaciones literarias hasta cerca de las once que me vine a casa.
3 de septiembre.
Por la mañana intenté hacer una excursión por la bahía, pero el bote no estuvo listo y tuve que tomar para otra parte. Fuime a recorrer las inscripciones sepulcrales que están en el gran cementerio de la parte norte de este lugar. ¡No noté en todas ellas una sola edad que llegase a cien, muy rara a ochenta y pocas a setenta, de lo que se infiere que en los países más salubres la edad del hombre no aumenta!
De aquí me dirigí a ver un jardín perteneciente a Mr. John