ien esta perfectamte desde una parte á otra, cortando la Ysla en dos pedazos (bien que por esta parte apenas tendrá milla y media de anchura) aqui hizieron frente los Británicos á Sullivan quando les sitió el año 1778, y le repulzaron, todas están ia destruidas.—bolvime á casa á comer á las 3., y por la tarde fui á dar un paseo por la Punta que llaman, entregue una carta que traína de NewYork á Jacob Rods. Rivera judio de carácter y honradez, y no aviendo encontrado á mrs. Greene en casa, me vine á tomar The con mrs. y miss Champlain, cuia sociedad, y amable trato me es cada dia mas agradable, y allí estuve hasta las 10 que me retiré á casa.
4.
A las nueve de la mañana tomé mi silla, y un caballo y emprendí dar buelta á toda la Ysla lo que verifique en 4 horas de tiempo… á mi salida tome el camino del oeste que llaman (bastante bueno, pero algo lleno de piedras sueltas que hacen el rodar desagradable) á 5 millas se encuentra un jardín, y casa de Campo que llaman Reduard's House, tiene este de particular una glorieta para tomar Thé construida con sumo gusto y elegancia, es la mejor obra de su especie que tengo vista: la casa y demás no es cosa particular.—media milla antes se nota igualmte. La casa, y parage donde el general Prescot fue sorpreso en su cama, y hecho prisio
dan perfectamente de una parte a otra, cortando la isla en dos pedazos, bien que por esta parte apenas tendrá milla y media de anchura. Aquí hicieron frente los británicos a Sullivan cuando los sitió en el año 1778 y lo rechazaron. Hoy están todas destruidas.
A las tres me volví a casa a comer, y por la tarde fui a dar un paseo por La Punta, como le llaman. Entregué una carta que traía de Nueva York a Jacob Rodríguez Rivera, judío de carácter y honradez, y no habiendo encontrado a Mrs. Greene en casa, me vine a tomar té con Mrs. y Miss Champlin, cuya sociedad y amable trato me es cada día más agradable. Allí estuve hasta las diez que me retiré a casa.
4 de septiembre.
A las nueve de la mañana tomé mi silla y un caballo y me fui a dar la vuelta a toda la isla, lo que hice en cuatro horas. A la salida tomé el camino llamado del oeste, bastante bueno, pero algo lleno de piedras sueltas que hacen el rodar desagradable. A cinco millas se encuentra un jardín y casa de campo que llaman Redwood House. Tiene de particular una glorieta para tomar té, construida con sumo gusto y elegancia, siendo la mejor obra de su especie que tengo vista. La casa y demás no es cosa particular. Media milla antes se ve igualmente la casa y paraje donde el general Prescott fue sorprendido en su cama y hecho prisio