Colombeia

se logra una bastante completa vista de las Islas que están interpoladas pr toda la Bahia, en una de ellas perteneciente a mr Langdon, se fabrico el navio de 74 America que estos estados presentaron a la francia, pr. no tener artillería, jarcias &c… conqe equiparlo (según un satirista de este continente dice) mr Langdon tuvo la dirección por el congreso—observé igualmte en este parage, la comida que se preparava en una Casa que alli hai para la maestranza que travajava en una embarcación que se construía a la sason; y aseguro ingenuamte que quedé admirado de ver la abundancia y explendidez conque se tratan las gentes mecánicas del Pais, pr cuia razón no es extraño que la mano de obra vaia á tan alto precio.—á las dos me retiré y m' Peck se fue á solicitar pr. Michel Sewall, Esqr. famoso abogado, y hombre de ingenio, para visitarlo pr la tarde; pero sucedió que se hallava fuera de la Ciudad, corriendo el districto con sus cartapacios vajo del brazo, siguiendo la Corte para buscar con que comer, y ganar Popularidad lo mismo acontecia al nombrado genl.Sulivan por cuia razón tampoco tuve el gusto de verle— vive este en una indiferente Casa de Campo á 14 millas de Portsmouth, donde tiene su mujer, y numero de hijos, segregados enteramte de la Sociedad, y sin darles educación formal
se logra una vista bastante completa de las islas que están interpoladas en toda la bahía. En una de ellas, perteneciente a Mr. Langdon, se fabricó el navio de 74 toneladas "América", que estos Estados presentaron a Francia, por no tener artillería, jarcias, etc., con que equiparlo, según dice un satirista de este continente. Mr. Langdon tuvo la dirección por el Congreso. Observé igualmente en este paraje, la comida que se preparaba en una casa que hay allí, para la maestranza que trabajaba en una embarcación que se construía a la sazón. Y aseguro igualmente que quedé admirado al ver la abundancia y esplendidez con que se tratan las gentes especializadas del país, por cuya razón no es extraño que la mano de obra tenga tan alto precio. A las dos me retiré y Mr. Peck se fue a solicitar a Michel Sewall, Esq., famoso abogado y hombre de ingenio, para visitarlo por la tarde. Pero sucedió que se hallaba fuera de la ciudad, corriendo el distrito con sus cartapacios bajo el brazo, siguiendo la corte para buscar con qué comer y ganar popularidad. Lo mismo acontecía con el nombrado general Sullivan, por cuya razón tampoco tuve el gusto de verle. Este vive en una mediocre casa de campo a 14 millas de Portsmouth, donde tiene su mujer y número de hijos segregados enteramente de la sociedad y sin darles educación formal. Tuve ocasión de conocerlo después en Boston y es el personaje más excéntrico que he conocido. Las ideas más pueriles y las más ingeniosas se mezclan constantemente en su conversación.