prontitud posible clava cada uno un cañón según lo haya instruido su Oficial, que vigilará se execute con la mejor exactitud dicha operación: Y dándome luego aviso de estar ya todo concluido, se pone fuego á las cureñas con algún mixto que sea á propósito, y nos retiramos á bordo de nuestras Embarcaciones protexidos de la Infantería, que dejamos formada en batalla para el mismo efecto á la retaguardia; y embarcándose después la mitad de esta Tropa protexida del fuego de la que esta ya a bordo, y de la otra mitad que queda en tierra; como asimismo del de los Pedreros, y Falconetes, que llevan las Lanchas; esta executará lo mismo con la protección del fuego de toda la que queda embarcada. Y entonces se retirarán nuestras Lanchas, llamándose á fuera por los mismos Cabos, que para este fin quedaron tendidos al Mar, antes del citado desembarco, bolbiendo sin el menor riesgo a la Plaza (a).
Me parece que en estas circunstancias, y bajo el tal qual conocimiento, que se tiene ya del terreno donde esta plantada dicha Batería con motivo de haver ido nuestras Lanchas algunas ocasiones por aquel parage, es segura siempre la retirada, y mui verosímil el lograr sorprehender al Enemigo, y por consiguiente la acción que nos proponemos; cuia execucion solo pide un quarto de hora de tiempo.
No dudo tampoco haya la superior capacidad de V. S. previsto de antemano todas estas circunstancias; pero solo propongo, lo que el buen deseo me dicta en amor de la Patria, y gloria de mi Soberano… Obrando conforme á estos principios la satisfacción de que el Exmo. Sor. Capitán General en la ciudad de Malaga, me permitiese embarcar para este destino á servir en calidad de voluntario al mismo tiempo que lo prohivió á muchos otros Oficiales, que también lo solicitaron
prontitud posible clavan cada uno un cañón, según lo haya instruido su oficial, que vigilará se ejecute con la mayor exactitud dicha operación. Y dándome luego aviso de estar ya todo concluido, se pone fuego a las cureñas, con algún mixto que sea a propósito y nos retiramos a bordo de nuestras embarcaciones, protegidos de la infantería que dejamos formada en batalla para el mismo efecto a la retaguardia. Embarcándose después la mitad de esta tropa protegida del fuego de la que ya está a bordo, y de la otra mitad que queda en tierra; como asimismo, del de los pedreros y falconetes que llevan las lanchas, ésta ejecutará lo mismo con la protección del fuego de toda la que queda embarcada. Y entonces, se retirarán nuestras lanchas, llamándose afuera por los mismos cabos que para este fin quedaron tendidos al mar, antes del citado desembarco, volviendo sin el menor riesgo a la Plaza.
Me parece que en estas circunstancias y bajo el conocimiento que se tiene ya del terreno donde está plantada dicha batería, con motivo de haber ido nuestras lanchas algunas ocasiones por aquel paraje, es segura siempre la retirada, y muy verosímil el lograr sorprender al enemigo y, por consiguiente, la acción que nos proponemos, cuya ejecución sólo pide un cuarto de hora de tiempo.
No dudo tampoco haya la superior capacidad de V. S. previsto de antemano todas estas circunstancias, pero sólo propongo lo que el buen deseo me dicta en amor de la patria y la gloria de mi Soberano… Obrando conforme a estos principios la satisfacción de que el excelentísimo señor capitán general en la ciudad de Málaga, me permitiese embarcar para este destino, a servir en calidad de voluntario, al mismo tiempo que lo prohibió a muchos otros oficiales que también lo solicitaron,
(a) Dejando inutilizadas siete u ocho piezas de cañón que monta dicha batería de las once que componen el total de las que hasta ahora hemos visto en el campo. Llevándonos al mismo tiempo cuatro o cinco banderas que tiene el enemigo en la propia batería para aumento de nuestro triunfo.