Colombeia

siempre que nos entrase viento de Levante, que deviamos correr oy á la Plaza de Gibraltar, (c) y que con acuerdo de los demás inteligentes, y prácticos, se resuelve ser impracticable tomar el Puerto de Melilla, y aun quando se verificase nuestra entrada en él, deviamos prometernos una ruina, (d) es mi dictamen que con arreglo á que desde Gibraltar se dilata mas el fin de nuestro destino, y de que entrar en el Puerto á que nos dirijimos no se consige el expresado socorro, que tomemos Puerto el mas inmediato á aquella, ú otro que mas combenga al servicio del Rey. Segundo Consejo de Guerra en que se ratifica lo resuelto en el primero. A las 10. de la mañana del siguiente día 19. haviendo hecho otra vez los mismos Prácticos juntarse, € y preguntado, si con alguna diligencia se podia tomar el deseado Puerto de Melilla, ú otro inmediato á él, se ratificaron en su antecedente dictamen, y unanimes dijeron ser imposible tomar Puerto en ninguna de las Costas de Africa, como de España, sino el de Malaga, por lo que nos sugetamos a ello, y se siguió dho rumbo : (f) como también que era exponerse siempre que nos mantubiesemos en el Mar, a experimentar una calma, (g) y no conseguir tomar Puerto alguno. Firmas. Dn. Juan Rautista Triniquin.— Cristoval de Leon.— Domingo Mateos.—
siempre que nos entrase viento de Levante, debíamos correr hoy a la Plaza de Gibraltar,2 y que con acuerdo de los demás inteligentes y prácticos, se resuelve ser impracticable tomar el puerto de Melilla, y aún cuando se verificase nuestra entrada en él, debíamos prometernos una ruina.3 Es mi dictamen que con arreglo a que desde Gibraltar se dilata más el fin de nuestro destino, y de que entrar en el puerto a que nos dirigimos no se consigue el expresado socorro, tomemos puerto más inmediato a aquella u otro que más convenga al servicio del Rey. Segundo Consejo de Guerra en que se ratifica lo resuelto en el primero. A las diez de la mañana del siguiente día 19, habiendo reu­nido otra vez los mismos prácticos y preguntado si con alguna diligencia se podía tomar el deseado puerto de Melilla u otro inmediato a él, se ratificaron en su antecedente dictamen y unánimes dijeron ser imposible tomar puerto en ninguna de las costas de África, como de España, sino el de Málaga, por lo que nos sujetamos a ello, y se siguió dicho rumbo. Como también que era exponerse siempre que nos mantuviésemos en el mar a experimentar una calma, y no conseguir tomar puerto alguno. Firmas. D. Juan Bautista Trinquín.— Cristóbal de León.— Domingo Mateos.—