junto á un arroio (Aqua Mariana, me parece qe. se llama) en que lia i un Batán para paños… aquellas gentes nos hizieron favor de abrir la puerta para ver el interior de dho. templo, mas no encontramos mas que paja, de que estava lleno hasta el tope—mucho gusto me dio el examinar la posición del Campamento del exercito de Annibal; que segúramte, no podia excogerse mejor para el efecto, y es una buena lección para los profesores del arte.—De aqui seguimos haciendo el giro por fuera de los muros de Roma á ver il Anfiteatro Castrense, qe. no está mui distante, y es hecho todo de ladrillo—la parte mejor conservada está ingerida en los muros de la Ciudad; compuesta de arcos, y columnas corintias con su entabladura, en medio de ellos; todo tan curiosamte. trabajado en ladrillo, y también conservado que es cosa que sorprende, atenta su antigüedad. Este anfiteatro era de figura circular según párese, y no mui grande: fue el primero de su especie en Roma, y estava destinado para exercitár los Soldados á combatir diferentes animales, y otros exercicios Bélicos.—para ver el interior, fue menester dar la buelta por Portamaggiore á fin de entrar en el combento di Santa Croce in Gerusalemme en cuio jardin se vé efectivamte. la ruina de la parte interna, que da sin embargo bastante idea de la forma que tenia dho anfiteatro—Los monjes nos hizieron ver con suma civilidad el combento, Yglesia, y Librería que aunqe. pequeña está ordenada con gusto y aseo; aqui se ven dos muy
junto a un arroyo —Acqua Mariana, me parece que se llama— en que hay un batán para paños. Aquellas gentes nos hicieron el favor de abrir la puerta para ver el interior de dicho templo. Más no encontramos más que paja de que estaba lleno hasta el tope. Mucho gusto me dio .el examinar la posición del campamento del ejército de Aníbal, que seguramente no podía escogerse mejor para el efecto, y es una buena lección para los profesores del arte. De aquí seguimos haciendo el giro por fuera de los muros de Roma a ver el anfiteatro Castrense, que no está muy distante y es hecho todo de ladrillo. La parte mejor conservada, compuesta de áreas y columnas corintias con su entabladura en medio de ellos, está embutida en los muros de la ciudad. Todo tan curiosamente trabajado en ladrillo y tan bien conservado, que es cosa que sorprende, dada su antigüedad.
Este anfiteatro era de figura circular, según parece, y no muy grande. Fue el primero de su especie en Roma y estaba destinado para ejercitar a los soldados a combatir diferentes animales y otros ejercicios belicosos. Para ver el interior, fue menester dar la vuelta por la Porta Maggiore a fin de entrar en el convento de Santa Cruz de Jerusalén, en cuyo jardín se ve efectivamente la ruina de la parte interna, que da, sin embargo, bastante idea de la forma que tenía dicho anfiteatro. Los monjes nos hicieron ver con suma civilidad el convento, iglesia y biblioteca, que aunque pequeña, está ordenada con gusto y aseo. Aquí se ven dos muy