Colombeia

plaza baxo de la qual hai un famosísimo Quartél para alojar hasta 8.000 homs. sin qe. ninguno pueda salir de su apartarmtn, sino se le franquea la escala: obra magnifica; y mui bien construida— para que la humedad no se comunique á las avitaciones, el ingenioso arquitecto dispuso dejar un corto espacio vasio entre la muralla principal, y una otra pequeña que constriño pr. afuera para resguardo de la primera, todo de Ladrillo—los estucos, Pinturillas, y mosaicos que aun se notan pr. aqui y pr. alli, son de un gusto excelente—y aqui fue donde se encontraron le colombine del Campidoglio, y la famosa estatua del Antinous del mismo—hace 3. años solamto, que se sacaron 18 bellas estatuas de marmol (1) de un subterráneo de le Colé Cestini que están próximos, y sobre los cuales se descubren aun las ruinas de la Villa de Cassio — ia era casi de noche y asi seguimos nuestro camino para llegar á Roma que son 18millas… un puente de masonería que hai en el Camino estava acabado de romperse, y asi tubimos qe. Pasarlo á todo riesgo á pie, la silla pr. Otro lado—mal camino—y con mil trabajos llegamos á las 9. á casa
plaza, bajo de la cual hay un famosísimo cuartel para alojar hasta 8.000 hombres sin que ninguno pueda salir de su departamento si no se le franquea la escala; obra magnífica y muy bien construida. Para que la humedad no se comunique a las habitaciones, el ingenioso arquitecto dispuso dejar un corto espacio vacío entre la muralla principal y una otra pequeña, que construyó por afuera para resguardo de la primera, todo de ladrillo. Los estucos, pinturillas y mosaicos que aún se notan por aquí y por allí, son de un gusto excelente y aquí fue donde se encontraron las palomitas del Campidoglio y la famosa estatua del Antinoo, del mismo. Hace tres años solamente que se sacaron 18 bellas estatuas de mármol — pagaron por ellas en Roma 18.000 escudos— de un subterráneo de las colinas Cestini, que están próximas, y sobre las cuales se descubren aún las ruinas de la villa de Casio. Ya era casi de noche y así seguimos nuestro camino para llegar a Roma, que son 18 millas. Un puente de mampostería que hay en el camino acababa de romperse y así tuvimos que pasarlo a pie a todo riesgo, la silla por otro lado. Mal camino, y con mil trabajos llegamos a las nueve a casa,