mente para satisfacer la curiosidad de los aficionados, sino para el estímulo, y me atrevo a decir también, para instrucción de los que entran en la carrera de las Letras.
Todos los cambios que he hecho a esta obra no me han impedido dejar subsistir el primer título, menos todavía después de las reflexiones que Vuestra Majestad me hizo hacer sobre este tema. Recorriendo la historia de las Bellas Artes, se les ve salir de Asia, establecerse en Grecia y Egipto, transferirse a Italia y extenderse en todo Occidente. Las revoluciones del Imperio las llevan a la decadencia, las inundaciones de los pueblos del Norte las sumergen en la barbarie. Se les ve de nuevo renacer y florecer en Asia, Egipto y en otras partes de África; de ahí volver a Europa, después de la caída total del Imperio Romano, y dejar algunos gérmenes extranjeros en diferentes países mientras nuevas lenguas se forman sobre los restos de las antiguas. Por segunda vez se ve recuperarse las Letras en Italia, alimentadas de nuevo por las pro