Colombeia

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NOTA: Soneto Laschi, tú lloras, desesperas, y entre tanto Aquél que él cielo te dio unas horas por consorte Viuda te deja ya, pues condenado a muerte Y ejecutado, no oye tus justas quejas ni tu llanto. El público te escucha, y bien que el canto Te acompaña suave, o dulce, o fuerte, Le hace sentir piedad tu rostro pálido, Y en su corazón tu voz forja un encanto. Si la enlutada evoca al fiel Arbace Ama, condena y su morir la apesadumbra, sí, consigo no logra paz ni tregua, Quien la oye quejar, con el alma en suspenso No sabe decidir quien la merece Si ella o tú, la Palma del Bel Canto.