4 de julio.
Mi querido Ribas:
Yo estoy sumamente satisfecho de la actividad, juicio y vigor con que Vd. se conduce. Todo el mundo lo está también, y le doy por esto muchas gracias. Vamos, amigo, ayudándonos con el acierto é interés que hasta aquí, a salvar este país y su patria, y yo en mi particular, le deberemos un eterno reconocimiento. No haga Vd. caso de Carabaño, ni crea que lo que le hice escribir por Soublette es nacido de desconfianza; por el contrario, sólo el deseo de su mejor acierto me estimuló a decírselo.
Le pido a Vd. Amigo, que al enviado de los Estados Unidos, lo obsequie como corresponde, en la inteligencia que lo que Vd. Gaste en esto, se lo haré pagar por León, avisándomelo Vd.