7 de julio.
Mi querido Manuel María:
Con mucho sentimiento ha visto el general por tu apreciable del 5, aumentarse tus males; te recomienda mucha dieta, que no comas carne, no tomes vomitivo, ni te dejes morir, que tu patria te necesita.
Se te envía ahora a Juan Valdés y a Pedro López; no sé si estarás contento. Luego que lleguen las tropas de Cumaná, etc., enviarás 200 hombres a Puerto Cabello, y dejarás en esa guarnición toda la fuerza que necesites.
Te recomiendo de nuevo a nombre del general el prontísimo despacho de L. M. Martín, porque mira que su comisión es sumamente importante.
Parece que para comandante de artillería queda ahí Piraces; no sé para qué sirva; dímelo, y si quieres que te enviemos a Rolinchón.
Los extranjeros se quejan de que en la Guaira y en Caracas encuentran las mayores dificultades para transportarse al ejército porque ni encuentran ni se les proporcionan bestias para su viaje: te lo advierto para que en tu departamento corrijas esta falta.
Dinos lo que ocurra sobre Puerto Cabello.
Soy tu apasionado amigo.