Despedime del Ynternuncio con sentimiento, mas me aguardava la Compañia de las Damas de Casa para hir á dar un Paseo á una Viña, donde estuvimos efectivamte., y comimos. mui buenas Sandias, y melones, la fruía siendo pr. iqui extremamte. abundte. y exquisita… retornamos por la Pradera que es el Paseo general, y hai alli un grupo de arboles qe. llaman Pláttano, qe. no me canso de admirar desde la primera vez que le vi! está compuesto de 18 arboles sembrados en forma circular y unidos, tan altos y frondosos que cubren á los que están debaxo perfectamte. del sol, y presentan el golpe de ojo mas ameno, y magestuoso que quiera imaginarse… en el medio forma como una glorieta bastante expasiosa… ó que hermoso rasgo de la naturaleza! un otro casi de la misma hermosura qe. este, estava á poca distancia en un Sementerio del Lugar… mas el Sr. de Tott tuvo la bondad de arruinarlo con pretexto de cortar la madera para ciertas obras que traía entre manos.—la noche se pasó en casa donde tuvimos la visita de varias gentes del cuerpo Diplomático; cuio irremisible ceremonial incomoda no poco, y es perfectamte. incompatible con la Libertad del campo… mas ni pr. Esas,
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Tuve visita del conde de Ludolf donde estuvimos á comer con mada y mr. Heidenstam… el buen conde me entretuvo, con curiosas anécdotas del tiempo que estuvo en Madrid, la sugesion, é insociabilidad con que se vive alli &c. su muger es una bieja vana, mas el hijo es amabilísimo, y
Despedíme del Internuncio con sentimiento, mas me aguardaba la compañía de las damas de casa para ir a dar un paseo a una Viña, donde estuvimos efectivamente y comimos muy buenas sandías y melones, la fruta siendo por aquí extremadamente abundante y exquisita. Retornamos por la Pradera, que es el paseo general y hay allí un grupo de árboles que llaman «Plátano», que no me canso de admirar desde la primera vez que lo vi! Está compuesto de 18 árboles sembrados en forma circular y unidos, tan altos y frondosos que cubren perfectamente del sol a los que están debajo y presentan el golpe de ojo más ameno y majestuoso que quiera imaginarse. En el medio forma como una glorieta bastante espaciosa. ¡Oh, qué hermoso rasgo de la naturaleza! Otro, casi de la misma hermosura de éste estaba a poca distancia en un cementerio del lugar… más el señor de Tott tuvo la bondad de arruinarlo con pretexto de cortar la madera para ciertas obras que traía entre manos. La noche se pasó en casa, donde tuvimos la visita de varias gentes del Cuerpo Diplomático, cuyo irremisible ceremonial incomoda no poco y es perfectamente incompatible con la libertad del campo… más ni por esas. He conocido aquí también un comerciante inglés, el señor Willis, que parece hombre de juicio y está casado en el país.
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Tuve visita del Conde de Ludolf, donde estuvimos a comer con el señor y la señora Heidenstam. El buen Conde me entretuvo con curiosas anécdotas del tiempo que estuvo en Madrid, la sujeción e insociabilidad con que se vive allí, etc. Su mujer es una vieja vana, mas el hijo es amabilísimo y