titulo de ridicula: confieso no obstante que me hizo armonía el que unas gentes remarcables, por su religiosidad, juicio, y limpieza pusiesen tan poco cuidado en laarquitectura, adorno, y aseo de los Templos!
Las diverciones de la Ciudad se reducían a un baile, ó Asamblea que llaman, cada 15 dias en CityTabern, en un salon bastante largo, pero estrecho: los costos se remplazan por una suscripción que a este fin se hace a principios del Imbierno, y el manejo se dá a quatro personas elegidas por los subscriptores que dirijen todo con orden, y decencia: Las Damas, y forasteros que llegan a la Ciudad reciven luego su Carta de combite, y son admitidos sin que les cueste nada; pero no asi los avecindados en la Ciudad, pues si no son subscriptores se supone que no gustan de la diversión, y no se les combida: el baile comienza a las siete y dura hasta las dos o tres de la mañana; los que no gustan de bailar juegan a los naipes en mesas que para el caso hai preparadas en quartos inmediatos: entre onze, y doce sube toda la Concurrencia á la sala del segundo piso, donde se sirve el theé, Caffé, y Chocolate con viscochos, y tostadas en distintas mesas—concluido, renueva el baile, que dura hasta que les párese, y cada uno entra, ó sale: juega, ó baila, ó calla quando le acomoda… El concierto
título de ridícula. Confieso no obstante que me sorprendió el que unas gentes tan notables por su religiosidad, juicio y limpieza, pusiesen tan poco cuidado en la arquitectura, adorno y aseo de los templos.
Las diversiones de la ciudad se reducían a un baile o Asamblea que llaman, cada quince días, en City Tavern, en un salón bastante largo pero estrecho. Los costos se sufragan por una suscripción que a este fin se hace a principios del invierno y n! manejo se da a cuatro personas elegidas por los suscriptores, que dirigen todo con orden y decencia. Las damas y forasteros que legan a la ciudad reciben su carta de invitación y son admitidos sin que les cueste nada; pero no así los vecinos de la ciudad, pues si no son suscriptores, se supone que no gustan de la diversión y no se les convida. El baile comienza a las siete y dura hasta las dos o tres de la mañana; los que no gustan de bailar, juegan a los naipes en mesas que para el caso hay preparadas en cuartos inmediatos. Entre once y doce sube toda la concurrencia a la sala del segundo piso donde se sirve el té, café y chocolate con bizcochos y tostadas, en distintas mesas. Concluido, renueva el baile que dura hasta que les parece, y cada uno entra o sale, juega o baila, o calla cuando le acomoda. . . El concierto