se me huio pocos dias después de mi arrivo; le havia comprado a bordo de una embarcación Irlandeza, que trajo una Cargazón de mas de 300 esclavos entre mugeres y hombres, por el precio de 10 guiñeas en Philadelphia obligado a servirme dos años y medio; era nacido en escosia, y tendría 16 años de edad, su nombre John Dean, perecióme honesto, y sin malicia, pero el sugeto probó lo contrario—. Una salida acia Kingsbridge sobre la Isla de New York, fue mi primera incursión en el Pais este, con animo de ver las fortificaciones que alli hai, y hacer al mismo tiempo una vicita a mi amigo el Col: Lewis Morris, que con su madama vivia en una Casa de Campo llamada Courtland's housse donde reciden sus Padres y familia: a las nueve de la mañana sali de New York en el Faetón de mr D. Parker, que fue tan atento, y obsequioso con migo, que sin aver motivo de particular amistad, me brindó con Carruaje, Criados, y Caballos, en un modo tan obligatorio y cincero, que huve de admitir la oferta; á las once llegué a dichas fortificaciones que están situadas sobre dos alturas bastante difíciles de acceso llamadas, la que está sobre la is
se me fue pocos días después de mi llegada. Lo había comprado en Filadelfia por el precio de diez guineas, a bordo de una embarcación irlandesa que trajo una cargazón de más de 300 esclavos entre mujeres y hombres, con la condición de que me sirviera dos años y medio. Era nacido en Escocia y tendría 16 años de edad. Su nombre es John Dean; parecióme honesto y sin malicia, pero el sujeto probó lo contrario. Una salida hacia Kingsbridge, sobre la isla de Nueva York, fue mi primera incursión en esta región, con ánimo de ver las fortificaciones que hay allí y hacer al mismo tiempo una visita a mi amigo el Coronel Lewis Morris, que, con su señora, vivía en una casa de campo llamada "Courtland House", donde residen sus padres y familia. A las nueve de la mañana salí de Nueva York en e. faetón de Mr. D. Parker, que fue tan atento y obsequioso conmigo, que sin haber motivo de particular amistad me brindó carruaje, criados y caballos en un modo tan amable y sincero que tuve que admitir la oferta. A las once llegué a dichas fortificaciones, situadas sobre dos alturas bastante difíciles de acceso, llamadas Land Hill que está sobre la iz