Colombeia

bles, esto es que siendo de la mejor vela que conosemos, cargan mas que otra de igual porte, y tienen menos Balance que las de distinta construcción—há construido ia siete desde que comenzó la guerra ultima, á qual mejores: yo he visto dos que son the Empress of China perteneciente á mr Parker en N. York, y marcho para la China; y the Leda, de mr Swan en esta ciudad, ambas reunian todas las qualidades que llevo mencionadas—se quexa este hombre de ingenio, que no haia aquí un arsenal en que él pudiese rectificar ciertas operaciones, y descubrimientos que eré mui ventajosos en la theorica—después de esta conversación savia y útilísima, salimos a dar un Paseo á pie hasta una altura que está á cosa de una milla del lugar desde donde huvimos una vista completa de la entrada del Puerto, Bahia, y maior parte del Lugar; cuios arredores son bien áridos, y el terreno pedregoso pr toda la circunferencia—de aquí desendimos á la marina, y tomando un Pequeño bote, pasamos a una Ysla que forma el gran canal de la entrada en la Bahia, sobre la qual hai aun un fuerte y fragmentos de Artillería para su defensa en tpo. De la guerra; el canal tendrá por esta parte como un quarto de milla de ancho, y asi está falcilmente defendido—desde este punto
bles, esto es, que siendo de la mejor vela que conocemos, cargan más que otra de igual porte y tienen menos balanceo que las de distinta construcción. Ha construido ya siete —a cual mejores— desde que comenzó la guerra última. Yo he visto dos que son: "The Empress of China", en Nueva York, perteneciente a Mr. Parker, y que marchó para la China, y "The Leda", de Mr. Swan en esta ciudad. Ambas reunían todas las cualidades que llevo mencionadas. Se queja este hombre de ingenio de que no haya aquí un arsenal en que él pudiera rectificar ciertas operaciones y descubrimientos que cree muy ventajosos en teoría. Después de esta útilísima y sabia conversación, salimos a dar un paseo a pie hacia una altura que está a cosa de una milla de aquí, desde donde tuvimos una vista completa de la entrada del puerto, bahía y gran parte del lugar, cuyos alrededores son bien áridos y el terreno pedregoso. De aquí descendimos a la marina, y tomando un pequeño bote pasamos a la isla que forma el gran canal de la entrada a la bahía, sobre la cual hay aún un fuerte y fragmentos de artillería para su defensa en la época de la guerra. El canal tendrá por esa parte como un cuarto de milla de ancho, y así está fácilmente defendido. Desde este punto