luego á la Posada de mr Devanpori, que hallándose llena, me dirigió a la Posada secreta de Merrill, donde halle mui superior alojamiento—. el agetreo del camino, y el frió me indugeron á quedarme en casa leyendo á Ferguson, sobre el aumento y decad del Imperio Romano, que me párese escrita con acierto y Profundidad.
23.
La mañana hizo mui buen tiempo, y Sali a entregar algunas Cartas que traia—entregué una á mr John Tracy, que me recivio con agazajo, aunque metido en un Store midiendo Sal que es aquí un precioso articulo pr ser tan necesario—Después me fui á dar un paseo pr todo el Lugar que está compreendido principalmte en una Calle que corre pr espacio de una milla sobre el rio Marrimack—. Tiene muchos y buenos muelles para la Carga y descarga de embarcaciones, lo que anuncia laquantidad del comercio (g)—las gentes parecen mas animadas, llenas de negocios, y una alegre apariencia pr todas partes—al mismo tiempo observe un crecido numero de embarcaciones mercantes que se contruien pr lo que se alcanzava á ver de la rivera de dho rio—. Después de este largo paseo, me fui á comer en casa de mr J. Tracy; cuio edificio esta á un quarto de milla fuera del Lugar, en una situación bentajosa, y bien dispuesto—alii encontré una larga Compañía de los Abitantes del Pais, y antes de comer subimos al Tope de la Casa para dar una vista á un extensivo y agradable prospecto que desde alli se descubre
luego a la posada de Mr. Davenport que estaba llena y su dueño me envió a la posada secreta de Merril donde hallé muy superior alojamiento. El ajetreo del camino y el frío me indujeron a quedarme en casa leyendo a Ferguson sobre el progreso y decadencia del Imperio Romano, que me parece escrito con acierto y profundidad.
23 de octubre.
En la mañana hizo muy buen tiempo y salí a entregar algunas cartas que traía. Entregué una a Mr. John Tracy, que me recibió con agasajo, aunque metido en un almacén midiendo sal, que aquí es un artículo precioso por ser tan necesario. Después me fui a dar un paseo por todo el lugar que comprende principalmente una calle que corre por espacio de una milla sobre el río Merrimac. Tiene muchos y muy buenos muelles para la carga y descarga de embarcaciones, lo que anuncia la cantidad de comercio. Lástima que la barra que hay a la boca del río no tenga más que cuatro pies de agua en marea alta. Pasada la boca hay más de veintidós. La gente parece más animada, con muchos negocios y una alegre apariencia por todas partes. Al mismo tiempo observé un crecido número de embarcaciones mercantes, que se construyen en la ribera de dicho río. Después de este largo paseo, me fui a comer en casa de Mr. J. Tracy, cuyo edificio está a un cuarto de milla fuera del lugar, en una situación ventajosa y bien dispuesta. Allí encontré una compañía numerosa de los habitantes de la región y antes de comer subimos al tope de la casa para dar un vistazo al vasto y agradable panorama que se descubre desde allí,