tanto acia la boca del rio, el mar, Cape Ann, como acia el interior del Pais—tuvimos nuestra buena comida en el estilo americano, con algo de Doctrina Rusoyca en la combersacion (emilio comparesio en la mesa) y concluido cada uno marcho á hacer algo de negocio antes que llegase el Sabath pues dudo que los judíos observen mas restricción en la materia que estas gentes—. mr Freeman, oficial que fue del Exo Contin., y sujeto de finos modales, me acompaño á dar un paseo en el Jardín hasta la hora del thé, que pasamos a tomarle con mrs Tracy; en cuia amable compañía, y la de su marido pasamos hasta las once en festiva Sociedad.
24.
Siendo Domingo mr Tracy y Freeman, pasaron pr mi alojamiento para hir juntos á las 10 á hoir un predicador famoso llamado J. Murraij; efectivamte fuimos á la Iglesia Presviteriana, y vea V. aquí mi apóstol que en el tono mas enfático comienza la deprecación rogando a Dios por la ruina y extirpación de los Paganos, mahoncetanos, Antecristo (el Papa) y sus sequazes, Ereges… de modo que un momento se quedo todo el universo, excepto su rebaño, excluido de la protección Divina! Bárbaro, ignorante!—siguió disparando en el mismo tono hasta las 12 1/2 que por fin acavo de rebusnár—. De aquí proseguimos a hacer una visita á mrs. Dalton, que me recivio con sumo agrado; y después á comer con mr Tracy, y su familia: concluido se trajo alli una Espada, y una Pipa
tanto hacia la boca del río, el mar, Cape Ann, como hacia el interior del país. Tuvimos nuestra buena comida al estilo americano, con algo de doctrina rusoniana en la conversación (El Emilio compareció en la mesa) y al concluir, cada uno marchó a atender su negocio, antes que llegase el "sabath", pues dudo que los judíos observen más restricción en la materia que estas gentes. Mr. Freeman, oficial que fue del ejército continental y sujeto de finos modales, me acompañó a dar un paseo por el jardín hasta la hora del té, que pasamos a tomarlo con Mrs. Tracy, en cuya amable compañía y la de su marido pasamos hasta las once en festiva sociedad.
24 de octubre.
Siendo domingo, Mr. Tracy y Freeman pasaron por mi alojamiento para ir juntos a las diez, a oír un predicador famoso llamado Mr. J. Murray. Efectivamente fuimos a la iglesia presbiteriana y véase aquí mi apóstol que en el tono más enfático comienza la deprecación rogando a Dios por la ruina y desaparición de los paganos, mahometanos, el anticristo (el Papa) y sus secuaces, herejes... de modo que en un momento se quedó todo el universo, excepto su rebaño, excluido de la protección divina. ¡Bárbaro, ignorante! Siguió disparando en el mismo tono hasta las doce y media que por fin acabó de rebuznar. Por esta razón lo llama el pueblo "damnation Murray". De aquí proseguimos a hacer una visita a Mrs. Dalton, que me recibió con sumo agrado, y después a comer con Mr. Tracy y su familia. Concluido esto, se trajo allí una espada y una pipa