me negase enteramente mi Pretencion: empeñado siempre en cortar todos mis adelantos, por que no se disponían por su mano; y deseoso al parecer de que abandonando los estudios, me entregase a la disipación que a un Joven militar ofrece la guarnición de Cádiz — procurando para ello también incomodarme por medios bien extraños e indecorosos ingiriendose aun en inquirir si io oia misa; en si tocava la flauta; si leía Libros Philosoficos, &c… mas se engaño su Exa; y mi carácter nunca pudo acomodarse a sus arbitrarios vanos principios!—Finalmente en el año de 1778 fue mi primer batallón removido, y marchamos de guarnición a Madrid, donde permanesi hasta principios del de 80. En este intermedio logré las mas altas satisfacciones del nuevo Coronel, Brigadier D. Juan Manuel de Cagigal: como asi mismo la mas vil persecusion del Sucesor inmediato D. Juan Roca; cuia invida disposición, é ignorancia me eran ia mui conocidas, por averie visto servir al frente del Enemigo, y tratado familiarmente guando era Sargento maior del propio regimiento. Resultó de esta fuerte contextacion el gue por punto final mandase vra. magd, gue io permutara mi empleo con otro Capitán del Segundo Batallón del mismo regimiento; dirigiéndome inmediatamente á Cádiz donde se hallaba dicho Cuerpo… que no fue poco triunfo para mi Justicia, si
me negase enteramente mi pretensión, empeñado siempre en cortar todos mis adelantos, porque no se disponían por su mano, y deseoso, al parecer, de que abandonando los estudios, me entregase a la disipación que ofrece la guarnición de Cádiz a un joven militar. Procurando para ello también incomodarme por medios bien extraños e indecorosos, injeriéndose aún en inquirir si yo oía misa, si tocaba la flauta, si leía libros filosóficos, etc. Mas se engañó Su Excelencia y mi carácter nunca pudo acomodarse a sus arbitrarios vanos principios. Finalmente, en el año de 1778 fue removido mi Primer Batallón y marchamos de guarnición a Madrid, donde permanecí hasta principios del 80. En este intermedio logré las más altas satisfacciones del nuevo coronel, brigadier Don Juan Manuel de Cagigal, como asimismo la más vil persecución del sucesor inmediato, Don Juan Roca, cuya ínvida disposición e ignorancia me eran ya muy conocidas por haberle visto servir al frente del enemigo, y tratado familiarmente cuando era Sargento Mayor del propio Regimiento. Resultó de esta fuerte contestación el que por punto final, mandase Vuestra Majestad que yo permutara mi empleo con otro capitán del Segundo Batallón del mismo Regimiento 3 dirigiéndome inmediatamente a Cádiz donde se hallaba dicho Cuerpo… Lo que no fue poco triunfo para mi justicia, si