fui nombrado por el Comandante general del Exercito D. Victorio de Navia, Edecán del General Comisionado entonces D. Juan Manuel de Cagigal, para el desembarco de nuestras Tropas, apresto de Hospitales en dhas Yslas, &c… y en este carácter continué á sus ordenes todo el tiempo que estubimos haciendo aprestos de guerra en la Havana; embarques para Florida; y hasta la rendición de Panzacola: en cuia virtud merecí á vra. Magostad el Rango de Teniente Coronel de sus Rs. Exercitos.
Al regreso á la Havana, hallamos que vra. Magd. Avia, nombrado por Governador de dha Plaza, y Capitán General de la Ysla de Cuba al Mariscal de Campo D. Juan Manuel de Cagigal;—en cuios asensos no me cupo poca satisfacción, siendo io la una persona que estubo siempre a su lado y confianza en todas sus transacciones Militares desde que salimos de Europa, que tanta aprobación merecieron de vra. Magestad; del ministro de Yndias; y del publico en general. — Pase poco después por orden suia, á la Ysla de la Jamaica para concluir, y arreglar un Cartel de Cange de Prisioneros de guerra, que tanto se deseava por ambas partes, sin haver aun podido combenirse las dos Naciones en este importante objeto… con otras graves secretas Comisiones que igualmente se pusieron a mi Cuidado. — Concluí en breve tiempo todo; y trage á la Ysla de Cuba quantos Prisioneros
fui nombrado por el Comandante General del Ejército, Don Victorio de Navia, Edecán del General Comisionado para entonces, Don Juan Manuel de Cagigal, en el desembarco de nuestras tropas, apresto de hospitales en dichas islas, etc. y con este carácter continué a sus órdenes todo el tiempo que estuvimos haciendo aprestos de guerra en La Habana, embarques para Florida 4 y hasta la rendición de Pensacola, en cuya virtud merecí a Vuestra Majestad el rango de teniente coronel de sus Reales Ejércitos.
Al regreso a La Habana, hallamos que Vuestra Majestad había nombrado por Gobernador de dicha plaza y capitán general de la isla de Cuba al mariscal de campo Don Juan Manuel de Cagigal, en cuyos ascensos no me cupo poca satisfacción, siendo yo una de las personas que estuvo siempre a su lado y confianza en todas sus transacciones militares desde que salimos de Europa, que tanta aprobación merecieron de Vuestra Majestad, del Ministro de Indias y del público en general. Pasé poco después, por orden suya, a la isla de Jamaica para concluir y arreglar un Cartel de Canje 5 de prisioneros de guerra, que tanto se deseaba por ambas partes, sin haber aun podido convernirse las dos naciones en este importante asunto, con otras graves secretas comisiones que igualmente se pusieron a mi cuidado. Concluí todo en breve tiempo y traje a la isla de Cuba cuantos prisioneros