Colombeia

Españoles avia en la de Jamaica : con Documentos, y Noticias que me proporcionaron la mas lisongera recepción por parte del Exmo. Señor Governador, y del Comandante general del Exercito de operaciones D. Bernardo de Galvez; quien de contado me nombró su Edecán, remitiendo informe de oficio á vra. magestad, de todos mis Servicios; con Solicitudes para que se me diese el grado y sueldo de Coronel de Ynfanteria… bien que nunca he visto resultas de quantas promesas me hizo su Exa. para mis adelantos, tanto en esta ocasión, como en la toma de Panzacola!—con este motivo, y llegada de varios parlamentarios que conducían los Prisioneros de la Jamaica; se tramo vm enredo en la Havana sorprendiendo mi Equipaje por disposición del Yntendente de Hacienda D. Juan de Vrriza, con pretexto de que en el venían efectos de contrabando:—pero examinado este por el Administrador, y vistas de la Aduana, Auditor de guerra, &c, se hallo de que su Señoría procedia mui engañado y que si no se dava el nombre de tal á Libros, Cartas, Planos papeles y ropa usada, no avia absolutamente sobre que recaiese el mencionado titulo de contrabando que se pretendía dar al contenido Equipage! Pero lo que fue mas sensible para mi que todo!... Es vina Rl. Orden qvie llegó poco después, comunicada por D.
españoles había en la de Jamaica, con documentos y noticias que me proporcionaron la más lisonjera recepción por parte del Excelentísimo Señor Gobernador y del comandante general del ejército de operaciones, Don Bernardo de Gálvez, quien de contado me nombró su Edecán, remitiendo informe de oficio a Vuestra Majestad, de todos mis servicios, con solicitudes para que se me diese el grado y sueldo de coronel de infantería… bien que nunca he visto resultas de cuantas promesas me hizo su Excelencia para mis adelantos, tanto en esta ocasión como en la toma de Pensacola! Con este motivo y llegada de varios parlamentarios que con­ducían los prisioneros de la Jamaica, se tramó un enredo en La Habana, sorprendiendo mi equipaje por disposición del Intendente de Hacienda Don Juan de Urriza, con pretexto de que en él venían efectos de contrabando. Pero examinado éste por el administrador y vistas de la aduana, auditor de guerra, etc. se halló de que Su Señoría procedía muy engañado y que si no se daba el nombre de tal a libros, cartas, planos, papeles y ropa usada, no había absolutamente sobre que recayese el mencionado título de contrabando que se pretendía dar al contenido del equipaje. Pero lo que fue más sensible para mí que todo, es una Real Orden que llegó poco después, comunicada por Don