Reservada.
Exmo. Señor.
Nº 3. Representación del Governador de la Havana sobre las Rs. Ordenes antecedente.
Mui Señor mío: Con fecha 2 de Noviembre me dice V. E. reservadamte. Que el Rey ha savido con sumo desagrado, que cá el General Campbell, y á otros sus oficiales, se les permitió veer las fortificaciones de esta Plaza, á influxo, y en Compañía de D. Franco. De Miranda, Capitán del Regimto. De Aragón, que es un entusiasta, apasionado de los Ingleses. Que con esta noticia que los mismos Enemigos han publicado en sus Colonias, se ha servido S. M. mandar, que inmediatamente separe yo a este oficial de mi Lado, y que en primer aviso ó Correo, ú otra embarcación que salga de este Puerto, para qualquiera de los de esos Reynos de España, le embie irremisiblemte. Á ellos, sin confiarle Pliegos, ni encargo alguno de su Rl. Servicio. Y que también quiere S. M. que proceda yo con tan inviolable reserva en la execusion de esta Providencia que no pueda traslucirse por ningún conducto, y asi no deveré confiarla a persona alguna, excepto el Comandante general del Exto. De Operación, por ser Miranda de uno de los Cuerpos de su mando.
Enterado de su tenor, devo exponer á V. E. que el dia que llego el general Campbell á esta Ciudad de transito para la de New Yorck, por urbanidad, y falta de otra prevención, le dejé á Comer en mi Casa, y a la tarde le franquee uno de mis Coches, para que con sus Edecanes diese una huerta á el paseo publico. Hallábase Miranda en el Campo, y ocupado el Ayudante, por lo que previne que los acompañase .el distinguido Dn. Joseph Montesinos, á quien no juzgué devia hacer unas prevenciones tan de su profesión, y que están generalmte. Reencargadas á los oficiales de los Puertos.
Supe después que el imprudente Montesinos llevó a Campbell á la Fabrica que se hace para Castillo del Principe, extramuros de esta Ciudad, y que entrando en ella, vieron su Carpintería en que se trabaja, y alguna otra pieza de las mismas que se registran desde fuera, por no estar aun
Reservada.
Excelentísimo Señor. Muy señor mío:
Nº 3. Representación del Governador de la Havana sobre las Rs. Ordenes antecedente.
Con fecha 2 de noviembre me dice V.E. reservadamente, que el Rey ha sabido con sumo desagrado, que al General Campbell y a otros sus oficiales, se les permitió ver las fortificaciones de esta Plaza, a influjo y en compañía de Don Francisco de Miranda, Capitán del Regimiento de Aragón, que es un entusiasta apasionado de los ingleses. Que con esta noticia que los mismos enemigos han publicado en sus colonias, se ha servido S.M. mandar que inmediatamente separe yo a este oficial de mi lado, y que en primer aviso o correo, u otra embarcación que salga de este puerto para cualquiera de los de esos reinos de España, le envíe irremisiblemente a ellos, sin confiarle pliegos ni encargo alguno de su Real servicio. Que también quiere S.M. que proceda yo con tan inviolable reserva en la ejecución de esta providencia que no pueda traslucirse por ningún conducto y así no deberé confiarla a persona alguna, excepto al Comandante General del Ejército de operación, por ser Miranda de uno de los Cuerpos de su mando.
Enterado de su tenor, debo exponer a V.E. que el día que llegó el General Campbell a esta ciudad, de tránsito para la de Nueva York, por urbanidad y falta de otra prevención, le dejé a comer en mi casa y a la tarde le franqueé uno de mis coches, para que con sus edecanes diese una vuelta al paseo público. Hallábase Miranda en el campo y ocupado el Ayudante, por lo que previne que los acompañase el distinguido Don José Montesinos, a quien no juzgué debía hacer unas prevenciones tan de su profesión y que están generalmente encargadas a los oficiales de los puertos.
Supe después que el imprudente Montesinos llevó a Campbell a la fábrica que se hace para Castillo del Príncipe, extramuros de esta ciudad y que entrando en ella, vieron su carpintería en que se trabaja y alguna otra pieza de las mismas que se registran desde fuera, por no estar aún