cargo, y contribuido mui principalmente a su conquista.
Y para los efectos que le combengan doy esta en Nassau de Nueva Providencia á quinze de Maio de mil setecientos ochenta y dos.
Juan Manl, de Cagigal.
cargo, y contribuido muy principalmente a su conquista.
Y para los efectos que le convengan doy esta en Nassau de Nueva Providencia á quince de Mayo de mil setecientos ochenta y dos.
Juan Manuel, de Cajigal.
Affiches Americaines, del miércoles 24 de Julio de 1782
Noticias Políticas de Cabo
Hemos hablado ya de la expedición de las Providencias, expedición no menos interesante, tanto por las ventajas que el comercio debe retirar de ella, como por la manera en que ha sido llevada. Los detalles que nos hemos procurado, nos ponen en situación de satisfacer la curiosidad pública.
Pocas personas ignoran que la posición de estas Islas ofrece a sus corsarios un fondeadero tranquilo, un retiro seguro, el imperio de los desembocaderos de todas las flotas que vienen del golfo de México, Habana y Santo Domingo.
"Aunque el suelo de las Lucayas, dice un autor célebre, no pueda ser comparado al de varias Colonias, sería suficiente para hacer vivir en la abundancia, por el trabajo, una población más considerable que la que se encuentra actualmente en hombres libres y esclavos. Si la cultura ha sido descuidada, hay que atribuirlo a las primeras costumbres e inclinaciones actuales. Su posición, tan favorable a la piratería, ha tornado las miras de los habitantes hacia el corso. Sin cesar suspiran en pos de las hostilidades que puedan hacer caer en sus manos las producciones de los españoles o franceses".
Su población actual es de 2.376 blancos, 847 negros, 566 casas. Cerca de la mitad está en Providencia; el resto está repartido en las otras cinco pequeñas Islas que forman esta Colonia.
La relación numérica de los blancos con los esclavos, comparada con la de otras Islas, prueba bastante hasta dónde está descuidada la agricultura en un suelo donde su variedad no cesa de solicitar la industria de los habitantes, su ambición, sus caprichos mismos. No debe sorprender que no enviasen a la Gran Bretaña sino 50 o 60 mil escudos en algodón, en madera barnizada, tortugas vivas y sal.
Don Cagigal, Teniente General de los Ejércitos de Su Majestad Católica, su Capitán General en la Isla de Cuba, convencido de la importancia de estas posesiones, resolvió conquistarlas. Salió de La Habana el 22 de abril último, con una flota de 48 bastimentos