Colombeia

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de transporte, sobre los cuales estaban distribuidos 2.000 hombres de tropa, comprendiendo las milicias y negros; 10 cañones de 24, 6 de 8, 8 de 4, 7 morteros y 2 obuses. El descenso debía ser protegido por la fragata americana "La Carolina del Sur", de 40 cañones; por 6 bastimentos ligeros de 16 cañones y por 8 barcas cañoneras de 2. Hasta ahora se creía que el Canal de la Providencia era impracticable para una flota tan considerable, era inclusive la opinión de todos los marinos, pero el talento prevalece por encima de los prejuicios. Además, Don Cagigal no ignoraba que costeando Bahama al sur, podía encontrar fragatas inglesas, haciendo sus cruceros en esos parajes. Enfiló pues ese canal pretendido impracticable, saliendo de él el 2 de mayo, se reconoció las Islas Biminis. El 3, se tomó una goleta salida la víspera de la Providencia; estaba cargada de despachos para Charles Town pero los había echado al mar. El Gobernador de las Lucayas instruido de que hacía en La Habana un armamento considerable que podía amenazarlo (la mayor parte de este armamento era para Cabo Francés), decidido a hacer una buena defensa, solicitaba nuevos refuerzos al Gobernador de Charles Town. Había recibido ya tropas, artillería, etc. La fragata y los cuatro navios que las habían transportado, se habían regresado hace algunos días. Estas informaciones que provienen de la goleta, hubieran podido desviar de su proyecto un General que consultó menos la gloria de su nación y la suya. Don Cagigal no se esperaba no encontrar resistencia, puesto que había querido mandar él mismo en esta expedición; pero tampoco había creído que encontraría fuerzas dominantes. El 4, se tomó de nuevo una goleta expedida hacia el mismo destino, había igualmente echado sus paquetes al mar. Confirmó exactamente todo lo que se había sabido por la primera. El convoy se reunió el 5. El 7, al amanecer, la flota española bloqueó el Puerto y tomó una balandra que llevaba también despachos para Charles Town. El mismo día, el convoy fondeó en los Cayos de Sal, en la entrada del Puerto, bajo la protección de las barcas cañoneras, amenazando con tres desembarcos a la vez, uno al Este, otro al Oeste y el tercero en la Isla de Hong, que forma el Puerto y que se encuentra al alcance del cañón de Fort Nassau y de las baterías de la Plaza. A las cinco de la tarde del mismo día 7 del mes, el Gobernador inglés S. Maxwell fue obligado a rendirse dentro de las diez horas, con amenaza de no acordarle ninguna capitulación, si intentaba defenderse. Este último que esperaba a cada instante recibir las fragatas que había solicitado, buscaba contemporizar; sin embargo, al día siguiente, al amanecer, envió un parlamentario que llevaba los preliminares firmados. No obstante la prudencia castellana no se adormecía. Don Cagigal pretendiendo, con