Colombeia

Londres 20 de Junio de 1785. Sr. D. Franco. Rendon… New York. En fin Amigo mio; me acusa ia la Conciencia al diferir tanto tiempo el escribir á V., y darle aviso de mis Transacciones Politicas, según lo prometido:— por cuia a razon van los adjuntos mamotretos, que diran á V. sin un apice de diferencia todo, todo lo ocurrido hasta el dia. Y como V. vé, solo la conclusión ofrecida falta para rematar el Episodio. Notará V. igualmte. Como corrió la pluma por los incidentes de America, sin tocár en la Cabala Galica de Philadelfia; y confieso que no fue sin veementes impulzos, que el animo resentido, pudo someterse á los prudentes dictados de la razon, y de la consequencia:— pero quedame la satisfaccion de que acrisolada cada dia mas mi conducta, luz suficiente á confundir sus baxas indignas sospechas, y cubrirles de ignominia, y berguenza si es que tienen alguna!— Bamos pues ablando de otra cosa, y dejemos al desprecio (que es lo mejor) esta sublime canalla: Previniendo á V. siempre conserve estos asuntos con la circunspección, y amistosa reserva que es debido, y combiene en la materia. Este clima es moderado, y me sienta perfectamte.; La Philosoí'ia, el Gobierno, Las Academias de las Siencias, Asambleas, Asambleas Parlamentarias, y sociedad de Sabios, y hombres de Estado dividen
Londres, 20 de junio de 1785. Señor Don Francisco Rendón… Nueva York. En fin amigo mío, me acusa ya la conciencia al diferir tanto tiempo el escribir a V. y darle aviso de mis transacciones políticas, según lo prometido, por cuya razón van los adjuntos mamotretos que dirán a V. sin un ápice de diferencia, todo, todo lo ocurrido hasta el día. Y como V. ve, solo la conclusión ofrecida falta para rematar el episodio. Notará V. igualmente, cómo corrió la pluma por los incidentes de América, sin tocar en la cábala "gálica" de Filadelfia y confieso que no fue sin vehementes impulsos, que el ánimo resentido pudo someterse a los prudentes dictados de la razón y de la consecuencia. Pero quédame la satisfacción, de que acriso­lada cada día más mi conducta, producirá luz suficiente para confundir sus bajas e indignas sospechas, y cubrirles de ignominia y vergüenza, si es que tienen alguna. Vamos pues a hablar de otra cosa y dejemos al desprecio (que es lo mejor) esta sublime "canalla", previniendo siempre a V. conserve estos asuntos con la circunspección y amistosa reserva que es debida y conviene en la materia. Este clima es moderado y me sienta perfectamente. La filo­sofía, el gobierno, las academias de ciencias, asambleas parlamen­tarias y sociedad de sabios y hombres de Estado, dividen