Colombeia

made with his army against the Emperor, when he returned 40.000 men had deserted—what confidence can be placed in troops when from the severity of their treatment and a paltry allowance, you must know on the first opportunity they will leave your service — desertions take place frequently notwithstanding the towns are fortifies and picquetted and sentinals are placed every twenty yards—yesterday one of the gendarmes' shot himself—and I am told on an average, in the city about twenty hang, shoot and drown themselves yearly.—It contains about 120.000 souls and 25.000 of them are soldiers—the king is the grand merchant and gives licences of monopoly to any one for a sum of money—under these circunstances trade cannot flourish, and his cities and country abound with poor and miserable objects—wood is now twenty dollars a load—the very tobaco which the peasant raises for his own use must be delivered to a commissary, who weighs and redelivers it with a certificate for a given sum to the proprietor, without which he forteits his all if he attempts to use or dispose of it—the distress that this system of despotism
En la última campaña que hizo contra el Emperador, desertaron de su ejército 40.000 hombres. ¿Qué confianza se puede tener en tropas que, a causa de la severidad con que las tratan y la paga miserable que reciben, se sabe ya que en la primera oportunidad abandonarán su puesto? Ocurren deserciones frecuentemente, a pesar de que las ciudades están fortificadas y vigiladas, y los centinelas colocados cada veinte yardas. Ayer uno de los Gendarmes se pegó un tiro, y me han dicho que en la ciudad cada año, alrededor de una veintena de hombres se ahorcan, se pegan un tiro o se ahogan voluntariamente. La ciudad cuenta con unos 120.000 habitantes de los cuales 25.000 son soldados. El Rey es el gran mercader y concede monopolios a cualquiera por una suma de dinero; bajo estas circunstancias, el comercio no puede prosperar y sus ciudades y el país abundan en sujetos pobres y miserables. La madera vale ahora 20 dólares la carga; aún el tabaco que el aldeano cultiva para su propio uso, debe de ser entregado a un comisario, quien lo pesa y lo devuelve al propietario mediante el pago de cierta cantidad que le da derecho a obtener un certificado, sin el cual pierde todo su haber, si intenta usar o disponer de ello. La angustia que este sistema de despotismo