Colombeia

25. Al amanesér nos pusimos en marcha, por caminos tan malos como los antecedentes, mas de quando en quando se encuentran por contraste, algunos pedazos de dos, y tres millas perfectamte. conservados de la famosa Via Flaminia… aquí tuve ocasión de verificar como está esta compuesta de tres empedrados uno ensima de otro; y el ultimo es de una piedra durísima qe. traían de mui lexos, en forma casi Piramidal, cuia base torna acia la superficie del camino—varios trabajadores se ocupaban en destruir este solidoantiguomonumento, para con las piedras qe rompen á pico hacer cascaxo para componer el camino moderno qe. está intransitable—á las 10 llegamos á hacer alto á la Storta mala Ostaria que está á una Posta de Roma, donde comimos una fritada de huevos—de una altura inmediata se descubre el mar, y la Capola de S. Pietro, que dispierta en el viajante instruido las sublimes ideas de Roma antigua, y de quanto este Pais celebre ofrece de sorprendente… en fin después de medio dia partimos, y á una milla mas adelante se ve una torre rotonda antigua algo arruinada: mas adelaníe está un Sarcófago antiguo de marmol con bajos relieves, elevada sobre una especie de pedestal moderno, que mi compañero llama el Supalcro di Nerone, no sé con que fundamento… luego llegamos al deseado PonteMolle antiguamte. PonsEmilius donde se pasa el Tiber renombrado, cuias aguas están siempre turbias, de color coloradusco: pasado este comensamos á encontrar varias gentes en coche, y a pie que avian salido pr. La Puerta dil Populo á pasearse; y no faltavan
25 de enero. Al amanecer nos pusimos en marcha por caminos tan malos como los antecedentes, mas, de cuando en cuando, se encuentran por contraste, algunos pedazos de dos y tres millas perfectamente conservados, de la famosa Vía Flaminia. Aquí tuve ocasión de ve­rificar como ella está compuesta de tres empedrados, uno encima de otro. El último es de una piedra durísima que traían de muy lejos, en forma casi piramidal, cuya base torna hacia la superficie del camino. Varios trabajadores se ocupaban en destruir este sólido antiguo monumento, para con las piedras que rompen a pico, hacer cascajo para componer el camino moderno que está intransitable. A las diez llegamos a hacer alto en la Storta, mala hostería que está a una posta de Roma, donde comimos una fritada de huevos. De una altura inmediata se descubre el mar y la cúpula de San Pedro, que despierta en el viajante instruido las sublimes ideas de Roma antigua y de cuanto este país célebre ofrece de sorprendente. En fin, después de mediodía partimos, y a una milla más adelante se ve una torre rotonda antigua, algo arruinada. Más adelante está un sarcófago antiguo de mármol con bajo relieves, elevado sobre una especie de pedestal moderno, que mi compañero llama el Sepulcro de Nerón, no sé con qué fundamento… Luego llegamos al deseado PonteMolle, antiguamente llamado PonsEmilius, donde se pasa el Tíber renombrado, cuyas aguas están siempre turbias, de color coloraduzco. Pasado éste, comenzamos a encontrar varias gentes en coche y a pie, que habían salido por la «Porta del Popólo», a pasearse y no faltaban