tres ordenes de los quaíes se veian aun en pie en tiempo de Sixto V.—en fin, ya fatigadisimo con tantas cosas me retire á casa á las cinco, donde lo pase en sociedad con los huespedes, y familia hasta las 11.
Febrero 1.
Deseando continuar las mismas ideas que el dia antecedte., me diriji al dia siguiente acia el Foro Boario qe. oi llaman pr. diversos nombres.—1o á PonteRotto, (que es el antiguo Pte. Palatino) por que efectivamte. están rotos sus arcos hasta la mitad, y estas gentes no le han querido reparar; si quiera porqe. fue el primer Pte. de piedra qe. jamás huvo en Roma, terminado por SipiónAfrican o; y eiertamte. es de mui buena arquitectura.—Pegado a este Puente existe una Casa vieja compuesta según párese de varios restos de antiguos monumentos, qe. el pueblo llama il Palazzo di Pílalo.—un poco mas baxo á mano isquierda está la Chiesa di S. María Egiziaca, de monges Armenios; era un bellísimo Templo de la FortunaVirile, cuia forma exterior se conserva aun y produce sumo contento al mirarlo—quatro columnas en la Fachada, y siete en los Laterales de 0. Jo: caneladas son los únicos adornos qe. le han quedado, y estos enterrados hasta su embasamento—sin embargo la proporción, sencilles, y buen gusto que resalta en todas sus partes le dan tal elegancia que no se cansa uno de admirarlo.—lo proprio sucede con otro de figura rotonda qe. está un poco mas abaxo que llaman la Madona del Solé, y es un Pequeño templo de Vesta: este está sircundado
tres órdenes, de los cuales se veían aún en pie en tiempo de Sixto V.
En fin, ya fatigadísimo con tantas cosas, me retiré a casa a las cinco, donde lo pasé en sociedad con los huéspedes y familia hasta las once.
1 de febrero.
Deseando continuar las mismas ideas que el día antecedente, me dirigí al día siguiente hacia el Foro Boarium que hoy llaman por diversos nombres. Primero a Ponte Rotto, que es el antiguo puente Palatino, porque efectivamente están rotos sus arcos hasta la mitad, y estas gentes no lo han querido reparar, ni siquiera porque fue el primer puente de piedra que jamás hubo en Roma, terminado por Escipión el Africano y ciertamente es de muy buena arquitectura. Pegado a este puente existe una casa vieja, compuesta, según parece, de varios restos de antiguos monumentos que el pueblo llama el Palacio de Pilatos. Un poco más bajo, a mano izquierda, está la iglesia de Santa María Egiziaca, de monjes armenios. Era un bellísimo templo de la Fortuna Virile, cuya forma exterior se conserva aún y produce sumo contento al mirarlo. Cuatro columnas en la fachada y siete en los laterales, de orden jónico, acanaladas, son los únicos adornos que le han quedado y están enterrados hasta su basamento. Sin embargo, la proporción, sencillez y buen gusto que resalta en todas sus partes, le dan tal elegancia que no se cansa uno de admirarlo. Lo propio sucede con otro, de figura rotonda, que está un poco más abajo, que llaman la Madonna del Solé y es un pequeño templo de Vesta. Está circundado