Colombeia

comparese lúgubre y húmedo: sus altos están soportados por 140 hermosas columnas antiguas de pórfido, marmol y granito—las 40 maiores de la nave principal estavan en el Mausoleo de Adriano (oi Castel S. Angelo) y tienen mas de 50 pal: de altura, de un solo pedazo de marmol parió… que lastima de ídesacér aquellas elegantísimas composiciones, para formar moles inútiles sin gusto ni inteligencia!—en una iglesia inmediata que llaman S. Paolo alie tre Fontane, se vén en el altar de dho. santo dos Columnas de Porfidonegro qe. son sumamte. raras, y únicas pr. su hermosura.—de aqui retrosedimos, y bolviendo á entrar en la Ciudad pr. la misma Puerta, pasamos ver las ruinas inmensas delle Terme di Caracalla que están 1 pie del monte Aventino;—pasamos por huertos y saltamos alisadas para poder ver el todo de esta vastisima ruina, cuias murallas se elevan pr. esos cielos á una altura sorprendente y dan mas cabal idea del grandor romano que ninguna otra Ruina de quantas quedan—mas no ha quedado una pieza siquiera entera, y solo si varias bobedas en que aquellas gentes guardan cantidad inmensa de paja.—la relación antigua de que aui se contavan 1600 sillas de marmol, y baños para 3.000 personas á un mismo tiempo; que se veian cosas que los mas ahiles Mecánicos juzgavan como imposibles y que el todo estava adornado con la mas soberbia magnificencia, no se dismiente seguramte. pr. los restos qe. quedan.—Fatigadisimo me retiré ia al anochesér á Comer, y discutir en mi domestica sociedad los asuntos de que mi imaginación venia repleta. 3. Temprano en compa dil Sige. Luigi, y con nuestro coche
parece lúgubre y húmedo. Sus altos están sostenidos por 140 hermosas columnas antiguas de pórfido, mármol y granito. Las 40 mayores de la nave principal estaban en el Mausoleo de Adriano, hoy Castillo San Ángelo y tienen más de 50 palmos de altura de un solo pedazo de mármol Parió 72. ¡Qué lástima deshacer aquellas elegantísimas composiciones para formar moles inútiles, sin gusto ni inteligencia! En una iglesia inmediata, que llaman «San Paolo alie tre Fontane», se ven en el altar de dicho santo dos columnas de pórfido negro que son sumamente raras y únicas por su hermosura. De aquí retrocedimos y volviendo a entrar en la ciudad por la misma puerta, pasamos a ver las ruinas de las Termas de Caracalla que están al pie del Monte Aventino. Pasamos por huertos y saltamos palizadas para poder ver el todo de esta vastísima ruina, cuyas murallas se elevan por esos cielos a una altura sorprendente y dan más cabal idea de la grandeza romana que ninguna otra ruina de cuantas quedan. Mas no ha quedado siquiera una pieza entera y solamente varias bóvedas en que aquellas gentes guardan cantidad inmensa de paja. La relación antigua de que aquí se contaban 1.600 sillas de mármol y baños para 3.000 personas a un mismo tiempo; que se veían cosas que los más hábiles mecánicos juzgaban como imposibles y que el todo estaba adornado con la más soberbia magnificencia, no se desmiente seguramente por los restos que quedan. Fatigadísimo, me retiré ya al anochecer a comer y discutir en mi doméstica sociedad, los asuntos de que mi imaginación venía repleta. 3 de febrero. Temprano en compañía del señor Luigi y con nuestro coche,