podía contener mas de 300.000 expectadores este sobervio edificio; donde se practicó igualmte. al principio de la República el Rapto de las Sabinas.—tomando á mano derecha se sigue pr. el lado del tibér y allí está il Magazzino del Sale, y las ruinas ó pilastras solamte. del antiguo Ponte Sublicio.—de aquí montamos sobre el Avenlino en busca de los famosísimos Templos antiguos de Diana, y de Juno… mas en su lugar solo encontramos un Combento de frailes Domi: y la Chiesa de S. Sabina, edificados con las ruinas de aquellos—en el claustro solo hai 139 hermosas columnas antiguas.—De aqui subimos al Monte Testaccio que está inmediato, y es formado todo de vasos rotos de las alfarerías inmediatas, qe. se llaman fabricas de'lavori di Creta.—luego á la Porta S. Paolo, antiguamente Pta. Trigémina, inmediato á la qual está il Sepolcro di Caio Cestio en forma de una pirámide de elagantisima proporción mui bien conservada; y tanto de cerca que de lexos, produce su vista un admirable efecto—tiene mas de 170 al: de altura, y 125 cada lado del zocolo quadrado en que posa.—En la parte inferior hai una pequeña puerta, que conduce á una cámara reducida, y situada en el medio de la Pirámide (que es el único vacio de este monumento) rebestida de estuco, y adornada de pinturas de mui buen gusto, alusivas al empleo de Cestio, qe. era uno de los settemviri qe. precidian ál banquete de los Dioses, y vivió en tiempo de Augusto.—Aquí tomamos un coche pues las distancias que nos proponíamos correr eran grandes, y saliendo pr. dha. Puerta fuimos á S.Paolo fuori delle Mura (una de las quatro principales Basílicas de Roma) edificado en el lugar en que dho. Santo fue enterrado primeramente.—el interior de esta Yglesia es vasto, y
Podía contener más de 300.000 espectadores este soberbio edificio, donde se practicó igualmente, al principio de la República, el Rapto de las Sabinas. Tomando a mano derecha se sigue por el lado del Tíber y allí está el Almacén de la Sal y las ruinas o pilastras solamente del antiguo Ponte Sublicius. De aquí montamos sobre el Aventino en busca de los famosísimos templos antiguos de Diana y de Juno, mas en su lugar solo encontramos un convento de frailes dominicos y la iglesia de Santa Sabina, edificados con las ruinas de aquellos. En el claustro solo hay 139 hermosas columnas antiguas. De aquí subimos al monte Testaccio que está inmediato y es formado todo de vasos rotos de las alfarerías inmediatas, que se llaman fábricas «dei lavori di Creta». Luego a la Porta San Paolo, antiguamente llamada Porta Trigémina, inmediato a la cual está el sepulcro de Cayo Cestio en forma de una pirámide de elegantísima proporción muy bien conservada y tanto de cerca como de lejos produce su vista un admirable efecto. Tiene más de 170 palmos de altura y 125 cada lado del zócalo cuadrado en que posa. En la parte inferior hay una pequeña puerta que conduce a una cámara reducida y situada en medio de la pirámide —que es el único vacío de este monumento— revestida de estuco y adornada de pinturas de muy buen gusto, alusivas al empleo de Cestio, que era uno de los «settenviri», que presidían el banquete de los Dioses y vivió en tiempo de Augusto. Aquí tomamos un coche, pues las distancias que nos proponíamos correr eran grandes y saliendo por dicha puerta fuimos a «San Paolo fuori delle Mura» —una de las cuatro principales Basílicas de Roma— edificada en el lugar en que dicho santo fue enterrado primeramente. El interior de esta iglesia es vasto y