Febrero 24.
Concluido ia de reveer, y visitar Roma antigua, y moderna; y de ver el Carnaval, corsa di cavilli: &c… sali acompañado de mis buenos amigos el Abate D. Giovani, y D. Thomaso, &c… que me vinieron haciendo compañia hasta el correo donde debia tomar la Posta para seguir á Napoles en compañia del mismo correo, mediante 8 sequines qe. pagué pr. mi y el equipaje—en fin sacudido de tanto birbante, como sircuie á uno en semejantes ó casiones para arrancarle quanto puedan pr. todas partes, di un tierno abrazo á mis buenos amigos, y parti á las 11. de la noche para hacer 18. postas seguidas que hai hasta Napoles—al romper el dia pasamos por Velletri, y vi la situación que tenia el Campo Español quando fue sorpreso pr. los Ymperiales; poco después entramos en Les Palude pontine donde el Papa presente hace construir (qe está á finalizarse) un magnifico camino (sobre las ruinas del antiguo) casas de posta, canales á modo de olanda, para disecarlas, y establecer navegación—obra útil verdaderamte., y de magnificencia.— en Terracina que está mas adelante, y es un Pequeño Pto. de mar, donde se ven algunas ruinas de edificios antiguos, terminan estas obras, y asi mismo el estado del Papa: todo tan mal cultivado como se ha dicho: y luego entra el reino de Napoles (no en mucho mejor estado pr. esta parte) el camino todo es excelente y quando pasava no podía menos que recordarme del pasage de Mario quando se escondió entre las cañas que cubrían una laguna para evitar los asesinos qe. le seguían.— poco después pasamos por molió di Gaeta de donde se descubre esta ciudad en una bella situación: y después de media noche entramos en Capua Ciudad fortificada, y de bastante extencion,—á las quatro de la mañana llegamos á Ñapóles, se
24 de febrero
Concluido ya de reveer y visitar Roma antigua y moderna, y de ver el Carnaval, la carrera de caballos, etc., salí acompañado de mis buenos amigos, el Abate Don Giovanni y Don Tomás, etc. que me vinieron haciendo compañía hasta el correo donde debía tomar la posta para seguir a Nápoles en compañía del mismo correo, mediante ocho cequíes que pagué por mí y el equipaje. En fin, sacudido de tanto bribón que lo circunda a uno en semejantes ocasiones para arrancarle cuanto puedan por todas partes, di un tierno abrazo a mis buenos amigos y partí a las once de la noche para hacer 18 postas seguidas que hay hasta Nápoles. Al romper el día pasamos por Velletri 103 y vi la situación que tenía el campo español cuando fue sorprendido por los Imperiales. Poco después entramos en «les Palude pontine» 104, donde el presente Papa hace construir un magnífico camino sobre las ruinas del antiguo, que está al finalizar: casas de posta, canales a modo de Holanda, para desecarlos y establecer navegación. Obra verdaderamente útil y de magnificencia. Más adelante, en Terracina, que es un pequeño puerto de mar donde se ven algunas ruinas de edificios antiguos, terminan estas obras y asimismo los Estados del Papa. Todo tan mal cultivado como se ha dicho. Luego se entra en el reino de Nápoles, no en mucho mejor estado por esta parte. Todo el camino es excelente y cuando pasaba no podía menos que recordar el pasaje de Mario 105, cuando se escondió entre las cañas que cubrían una laguna para evitar los asesinos que le seguían. Poco después pasamos por el muelle de Gaeta, de donde se descubre esta ciudad en una bella situación y después de media noche entramos en Capua, ciudad fortificada y de bastante extensión. A las cuatro de la mañana llegamos a Nápoles. Se