Colombeia

que me avilitase el Pasaporte que traia de Ñapóles del Primer Ministro Marques de Caracciolo, y que aliándose alli algunos otros oficiales se habló del Rey de Prusia, sus tropas, &c… les hallé mui poco civiles, y bastante ignorantes: como asi mismo á un otro Sr. Marques del Pais— pues que no diria de un Capitán del Puerto (su graduación Tente. de Ynfanta) que es el picaron mas insolente, que el despotismo jamás subdelegó para maltratar, y oprimir estas pobres gentes!... Asi no me quedó mas alternativa que lér y ler: y considerar la dura suerte de esta pobre gente, que trabajando todo el dia, y parte de la noche, á penas pueden ganar para dar una malísima comida y un miserable vestido á sus hijos; que por otro lado están criándose en el ocio, faltos de una escuela, ó manufactura en que embiarlos á ocuparse—mi patrona tiene siete, y apenas puede la pobre con la carga! quando los ricos están disipando quando (sic) produce el Pais, y el lavoro de los infelices…! que diriamos pues de los Frailes, y Prelados Romanos! 30. En una pequeña barca finalmte. que con un mercante salia para Raguza, me embarque, pagando 4. sequines pr. el Pasage (no sin avér primo sobornado al patrón de la Regia que no quería que estos me llevasen, pa ganar el sequin que le valdría mi Pasage, Picaro birbante!...) nos hicimos á la vela al anochesér, y con poquísimo viento navegamos toda la noche. 31. Calma muerta casi todo el dia; y asi
que me habilitase el pasaporte que traía de Nápoles, dado por el Primer Ministro, Marqués de Caracciolo, hallándose allí algunos oficiales, se habló del Rey de Prusia, de sus tropas, etc., y los hallé muy poco civiles y bastante ignorantes, como asimismo a otro señor marqués del país. Y qué no diría de un capitán del puerto —su graduación, Teniente de Infantería— que es el picarón más insolente que el despotismo jamás subdelegó para maltratar y oprimir a estas pobres gentes!... Así no me quedó más alternativa que leer y leer y considerar la dura suerte de esta pobre gente que, trabajando todo el día y parte de la noche, apenas pueden ganar para dar una malísima comida y un miserable vestido a sus hijos, los que, por otro lado, están criándose en el ocio, faltos de una escuela o manufactura para enviarlos a ocuparse. Mi patrona tiene siete y apenas puede la pobre con la carga, cuando los ricos están disipando cuanto produce el país y el trabajo de estos infelices ¡Qué diríamos, pues, de los frailes y prelados romanos!... 30 de marzo. Finalmente en una pequeña barca, que con un mercante salía para Ragusa, me embarqué, pagando cuatro cequíes por el pasaje, no sin haber primero sobornado al patrón de la «Regia», que no quería que éstos me llevasen para ganar el cequí que les valdría mi pasaje; ¡pícaro bribón! Nos hicimos a la vela al anochecer y con po­quísimo viento navegamos toda la noche. 31 de marzo. Calma muerta casi todo el día, y así