Colombeia

del mes proxo. que partiría la Regia, ó Correo, que lleva todos los meses las cartas de Ñapóles, para Raguza, y Constantinopla—me dirigí para informarme á algunos Comerciantes aquí; y estos lo mismo que otras tantas Arpias, sin aserse cargo de que solo pedia io informes, me querían á disputa embarcarme por mi quenta para robarme 100 escudos, qe. era lo menos que me decia debería io pagar… —ó que malita propensión contra el pobre forastero, que no encuentra que enemigos por todas partes en este maldito pais!... 21. 22 . 23 . 24 . 25 . 26 . 27 . 28 . 29. Todo este tiempo á esperar aqui metido en la Cueva, que sino huviese sido por los Libros que conmigo traigo me huviera muerto de tristeza, y fastidio… efectivamte. las memorias del Barón de Tott sobre los Turcos y Tártaros: y el Viage Literario de la Grecia de Mr. Guys me han servido infinito, preparándome al mismo tiempo, para mi entrada en los Paises mismos que ellos descriven con las mas recientes observaciones, y noticias—La feria, que io me esperava debia alegrar el Pais, y aiudár á pasar el tiempo, á penas le puede distinguir, y ni aun gente se encuentra en la Calle—los avitantes son insociables, y agrestes… y nada menos la oficialidad que aquí hai, de un destacamento de Suizos (estos spre. borrachos, digo los soldads.) y otro de albanezes; pues una vez que estuve á ver al Comandte. Para
del mes próximo, que partiría la «Regia» o correo, que lleva todos los meses las cartas de Nápoles para Ragusa y Constantinopla. Me dirigí, para informarme, a algunos comerciantes de aquí, y éstos, lo mismo que otras tantas arpías, sin hacerse cargo de que yo sólo pedía informes, me querían obligar a embarcarme por mi cuenta para robarme 100 escudos que era lo menos, según me decían, que debía yo pagar. ¡Oh, qué maldita propensión contra el pobre forastero que no encuentra sino enemigos por todas partes en este maldito país! 21, 22, 23, 24, 25, 26, 27. 28 y 29 de marzo. Todo este tiempo esperando aquí, metido en la cueva, que si no hubiese sido por los libros que traigo conmigo, me hubiese muerto de tristeza y fastidio… Efectivamente, las Memorias del Barón de Tott, sobre los turcos y los Tártaros, y el Viaje Literario de la Grecia, de Monsieur Guys, me han servido infinito, preparándome al mismo tiempo para mi entrada en los países mismos que ellos describen con las más recientes informaciones y noticias. La feria, que yo me esperaba debía alegrar el país y ayudar a pasar el tiempo, apenas se puede distinguir y ni aún gente se encuentra en la calle. Los habitantes son insociables y agrestes y lo mismo la oficialidad que aquí hay, de un destacamento de Suizos —cuyos soldados están siempre borrachos— y otro de Albaneses. Una vez que estuve a ver al