siglo XII. ¿Se cuentan menos de trescientos años, después de las campañas de Duguesclin hasta las de Gustavo Adolfo y del Vizconde de Turenne? Desde esos grandes capitanes, pasó todavía un siglo entero antes de que el arte de la guerra llegara al punto en que se encontraba en la Batalla de Lissa, que es, en este arte, lo que en pintura y poesía son el Juicio Universal de Miguel Ángel y Jerusalén Liberada, del Tasso. Temería, Señor, atraerme un elogio parecido al que hizo Aníbal al sofista de Efeso, si me atardase más sobre este tema. Pero cuando se piensa que Europa entera os reconoce como el maestro más grande; como el creador de una nueva táctica; que tantos hábiles oficiales de todas las naciones, buscan instruirse en vuestro país y aprender sus maniobras, mientras que personas de vuestro servicio y actuando según vuestras órdenes o consejos, traducen y explican los Tácticos Griegos, se inclina uno a pensar que en este arte mortífero, como en las obras de recreo, la perfección resulta de la combinación que el genio sabe