hacer de los ejemplos o de las reglas de los antiguos con las costumbres y circunstancias presentes.
La arquitectura, escultura y pintura, más aún que las ciencias demostrativas, tienen relación con las Bellas Letras. El origen y progreso de unas y otras se corresponden constantemente. Las causas de su decadencia son generalmente las mismas. Sin rebuscar la historia de estas artes en la antigua Grecia, su desarrollo data del mismo tiempo. Cimabue y Giotto resucitaron la pintura cuando Cavalcanti y Dante fijaron la primera época de la poesía italiana. Sannazzaro, Ariosto y Trissino eran contemporáneos de Bramante, de Miguel Ángel, de Rafael de Urbino; los Carracci y Poussin lo eran del Tasso, de Marini y del gran Corneille. Esto no sería sino una curiosidad indiferente, pero me parece útil resaltar que los grandes pintores no se formaron con medios diferentes de aquellos con los que los grandes autores hicieron sus obras maestras. Se elevaron por el empuje que les dio la emulación y ellos no desperdiciaron nada.