lia para su capilla. Brantóme, «Vida del Mariscal de Brissac». Hacia fines del siglo no se habló más de músicos flamencos. Estos fueron pronto olvidados en cuanto Zarlino de Chioggia vino a Venecia y remplazó a Rore en el cargo de organista de San Marcos. La música moderna comienza con él, según la opinión de todo el mundo. La poesía italiana, que era en su tiempo muy cultivada, comenzaba a tomar el lugar de los cánticos latinos. En Florencia, Rampollini puso en música las canciones de Petrarca hacia el año de 1560. Fue un paso esencial para los progresos de la Música. Poco tiempo después y en el mismo país, Santiago Peri hizo la música para «Eurídice» de Rinuccini, que se puede decir es la primera pieza dramática moderna representada en música. Fue en el año de 1600. La versificación de Rinuccini era todavía la misma que la de las canciones de Petrarca. Las canciones que han servido de modelo a las arietas no se utilizaban todavía. Lo que Peri había hecho por «Eurídice», Didier Pecci lo hizo por «Adone», pieza dramática del mismo género. Vivían el uno y el otro en la época de Palestrina, considerado hoy, después de Zarlino, como el primer restaurador de la Música. Zarlino contribuyó con su ciencia y su establecimiento en Venecia. Palestrina puso en ello más sentimiento y gusto. En cualquier época que se haya inventado el contrapunto, es