este arte se pone interesante cuando surge la querella sobre la preferencia entre la Música italiana y la francesa. El padre Martini (Bolonia 1757) hizo profundas investigaciones sobre la música de los griegos y de los hebreos. Diez años más tarde, el señor Blainville y luego en la misma época, dos ingleses, los señores Burney y Hawkin se beneficiaron de esto. Este último condujo su historia hasta el tiempo en el cual la escribía, es decir, después del año 1770. Hace poco se ha anunciado una obra italiana de Don Estefano Arteaga, bajo el título: «Revoluciones del Teatro Musical Italiano». No puede ser sino interesante.
(f) El abate Dubos en sus reflexiones sobre la poesía y la pintura, T. I. sec. 46. Un pasaje de Luis Guicciardini, que se lee en la descripción de los Países Bajos, le pareció decisivo. Yo lo cito también en mis «Vicende», p. 3.c.31, y observo que los flamencos, antes de la época de Lassus y de Cipriano Rore, se habían formado con maestros italianos y españoles. ¿Será posible que Dubos, tan sabio y generalmente bastante exacto, haya confundido «Laodunensis» con «Laudensis»; y que haya dicho que Gafurius es de Laon en vez de Lodi, como lo dijo Walther? Gafurius y Ramus, que enseñaba música en Bolonia, y muchos otros italianos y españoles, eran anteriores a los flamencos Lasus y Rore, e inclusive en su época, dos Reyes de Francia, Francisco I y Enrique II, hicieron venir músicos de Ita