los Rusos han debastado el Pais cortando hasta los arboles frutales para hacer fuego; y derribando las casas, y mosqueas para sacar leña—un Almirante escoses llamado Mackensy, se dice que quemava la Cal con la leña de los arboles frutas, que cortava pa el efecto.—Mi dichoso compo mr. Roux ha estado cantando cansiones de bordé! á las Hijas de Rosarowich, jóvenes de 14. á 15. años haciendo notable perjuicio á su inocencia, y á su buena fama… maldito sea el demonio del carácter francés y quien me metió con un hombre sin educación, ni modos.
4.
me estuve en Casa escriviendo, y por la tarde Sali á buscar alojamiento de qualqa manera que fuese, pues con un bribón como Roux ia es indesente vivir.—Sali á este efecto con un vesino el sr. Petrovich, mas no pudimos encontrar ninguno de pronto—después fui en casa del Pe., y este saviendo casualmte. Donde avia andado, me ofreció con suma instancia quartos en su casa, que acepté por salir de mi maldita compa—hiendo á casa me encuentro con la insolente nota adjunta de mr Roux—de modo que me fui á dormir en casa del sr. Petrovich pr. No poner mas
los rusos han devastado el país cortando hasta los árboles frutales para hacer fuego y derribando las casas y mezquitas para sacar leña. Un almirante escocés llamado MacKenzie, se dice que quemaba la cal con la leña de los árboles frutales que cortaba para el efecto. Mi dichoso compañero el señor Roux ha estado cantando canciones de burdel a las hijas de Rosarovich, jóvenes de 14 a 15 años, haciendo notable perjuicio a su inocencia y a su buena fama… Maldito sea el demonio de carácter francés y quien me metió con un hombre sin educación ni modos.
4 de diciembre.
Me estuve en casa escribiendo y por la tarde salí a buscar alojamiento de cualquier manera que fuese, pues con un bribón como Roux ya es indecente vivir. Salí a este efecto con un vecino, el señor Petrovich, más no pudimos encontrar ninguno de pronto. Después fui a casa del Príncipe y éste, sabiendo casualmente donde había andado, me ofreció con suma instancia cuartos en su casa, que acepté por salir de mi maldita compañía. Yendo a casa me encuentro con la insolente nota adjunta del señor Roux, de modo que me fui a dormir a casa del señor Petrovich por no poner más