Colombeia

a mi vista se robasen aquellos criados la Pelisa de mi criado que caio en tierra, quando este se apeo para entrar con la Carta… y solicitada después, la negaron absolutamente todos!... A las 11. llegué al Hotel, y los Criados me dieron alojamiento, pues el Ayudte. no estava en Casa—fue menester pagar la Posta doble (4. cope: pr. ber: cada Caballo) pues esta es la practica.—Tomé una taza de Thé y me fui á la Cama. 12. Moscou. Tuve visita pr. la mañana del Ayudte. mr. Besin—Tente. Corl, en este servo que me significó que el Marechál le prevenía que franquease quanto io huviese de menester—me hizo traer una Berlina d 4 cabs. que questa diariamte. h. rublos.—Sali á la una á hacer visitas, mas el governadór no estava en Casa… le dexé mis cartas y un billete, pues ni io entiendo á mis criados, ni ellos me entienden a mi… después de otras vine á Casa, me halle serrado, y me fui pa comer algo n Casa del Treteur francés á las 3.—mas hallé que su tabla D'hote estava ia concluida, y que la Compañía no era de lo mas selecta… propuse el que me diesen un poco de sopa en un quarto separado, po no le avia, y me querían servir en el mismo en qe. estava toda la Compañía indistinta s'il vous plait mr. (me decia mada) il ne me plait pas, le respodi, tome mi Coche
a mi vista se robasen aquellos criados la pelliza de mi criado que cayó en tierra, cuando éste se apeó para entrar con la carta, y, solicitada después, la negaron absolutamente todos. A las once llegué al hotel y los criados me dieron alojamiento, pues el ayudante no estaba en casa. Fue menester pagar la Posta doble, 4 kopeks por versta cada caballo, pues ésta es la práctica Tomé una taza de té y me fui a la cama. 12 de mayo Tuve visita por la mañana del ayudante señor Besin, Teniente Coronel en este servicio, que me significó que el Mariscal le prevenía que franquease cuanto yo hubiera menester. Me hizo traer una berlina a cuatro caballos que cuesta diariamente cuatro rublos. Salí a la una a hacer visitas, mas el Gobernador no estaba en casa. Le dejé mis cartas y un billete, pues ni yo entiendo a mis criados ni ellos me entienden a mí. Después de otras, vine a casa, me hallé cerrado, y me fui a comer algo en casa del «traiteur» francés, a las tres, mas hallé que la mesa redonda estaba ya concluida y que la compañía no era de lo más selecta. Propuse el que me diesen un poco de sopa en un cuarto separado, pero no lo había y me querían servir en el mismo en que estaba toda la compañía indistinta. «S'il vous plaít, monsieur», me decía Madame; «il ne me plaít pas», le respondí. Tomé mi coche