Documentos 1811-1816

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12 de julio. Mi querido Manuel María: Acabo de recibir tres cartas tuyas, dos del 9 y una del 10, y te aseguro que he visto con el mayor desconsuelo la desavenencia entre tu y Peña. Vds. dos estaban encargados de la defensa y seguridad de esa plaza, obrando con armonía; ahora en desavenencia, casi nada podrán hacer. Al general le he dado parte, y ha sido, como tú te lo puedes imaginar, un accidente que en las actuales circunstancias es de tanta trascendencia; y me encarga que en su nombre te pida que en beneficio de nuestra libertad, y a impulso del actual estado de cosas, hagas cualquier sacrificio a fin de restablecer la buena amistad é inteligencia entre ustedes dos; él no duda que así se verifique, y al propio fin escribo á Peña en este día. Acerca del desorden que observas en la comandancia general de Caracas y en la multitud de individuos que se titulan comisionados del generalísimo y mandan lo que les da la gana, me manda te diga que tu buen juicio es el que debe guiarte para no obedecer otras órdenes que aquellas que lleven un carácter legítimo. En cuanto a Juan Paz del Castillo, él se halla en comisiones y facultades que yo mismo ignoro; él debe permanecer poco tiempo en Caracas, y sería muy conveniente evitarse con él un choque. Tú eres responsable de la defensa de esa plaza, de su seguridad exterior é interior, y debes separar todas aquellas personas que creas perjudiciales, por ejemplo Ladera, Coenaga, etc., haciendo ver a Peña que este no es tiempo de interpretar la ley marcial, sino por el contrario, darle todo su sentido literal. Queda el general impuesto de las declaraciones relativas á Elzaburu, y espera la llegada de este ciudadano para ajustar su cuenta, como también la del capitán del bergantín Matilde. Sobre todo lo demás relativo a la exactitud con que se observa el embargo de ese puerto, nada tengo que decirte, pues nunca las dudé. Me tiene un poco inquieto la defensa de esa plaza, pues Castillo, asegura el general que sólo tienes 50 fusiles útiles. Las tropas de Cumaná no parecen. Esta noche marchan 300 hombres en refuerzo de esa plaza, con encargo de hacer grandes jornadas, y deberán permanecer ahí hasta que lleguen los refuerzos de Cumaná. Adiós, Manuel, deseo que tu contestación me diga que ha cesado esa enemistad, y que dispongas de tu affmo. Amigo.